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Cita en Zaragoza

Rezan nuestras crónicas más antiguas que, cuando el hermano Francisco sentía nostalgia y ardía en caridad por los otros hermanos que había enviado a sembrar el evangelio de Jesucristo, con el sólo anhelo —y la fuerza de lo alto, claro— volvía a reunirlos donde él estaba y, juntos, se solazaban comunicándose las peripecias y los signos que acompañaban su itinerancia e incluso las breves pláticas dirigidas al pueblo sencillo en las plazas y en las iglesias. Pues lo mismo sentimos los hermanos reunidos en Zaragoza el lunes 11 de diciembre, a los pies del Pilar, cuando todavía paladeábamos la sabrosa meditación de la Pura y Limpia concepción de la Virgen, por la que batallaron largamente antepasados nuestros hasta ver esclarecido el dogma en 1854.

La Fraternidad Santa María de Jesús, en Zaragoza, acogía en sus modernas instalaciones —junto a la parroquia Jesús Maestro y el colegio La Purísima y San Antonio, también recién estrenados— a doce frailes de san Francisco provenientes de las Fraternidades de Barcelona, Sabadell, Teruel y Madrid, residencia del definidor de Zona. Se trataba de vernos y desvelarnos, escucharnos atentamente, conocernos mejor, caldear los espíritus y alabar al Señor, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Y, en obediencia cortés, seguimos los guiones, sí; aunque con una libertad atrevida de quien se siente empujado por un fuego hondo. De ahí que, después de saludarnos, hacer memoria de los más enfermos y ancianos, y de los que, viviendo en Roma, ven (casi) imposible acudir a estas citas, entonamos himnos, antífonas y salmos de Adviento hilvanados por el seráfico padre en su “Oficio de la Pasión”.

Al estar festejando los ochocientos años de la aprobación definitiva de la Regla de los Frailes Menores —el 29 de noviembre de 1223 con bula del papa Honorio III— y de la Misa de Medianoche que organizó san Francisco el 24 de diciembre del mismo año en el castro de Greccio, era obligado compartir cómo habíamos estudiado, qué habíamos aprendido y de qué manera dimos a conocer nuestra singular forma de vida. Se oyeron voces muy sinceras y confesiones veraces, sin afeites ni remilgos, tomándonos el pulso vital: unos otoñales, otros desvaídos, alguno mortecino, otros granados, muchos en alerta de vigía. Es necesario, entonces, seguir rogando al cielo que al viejo tronco de Jesé le broten retoños, promesa de futuro más cierto.

Lo de Greccio tiene otro tono y repercusión social. Quizás nos falte un golpe rotundo y profesional para darle eco mediático, aunque tanto la Santa Sede como el belenismo internacional están cooperando a que se conozca el origen de este admirabile signum, tan querido por el pueblo cristiano. A ver si con mejor tino lo propagamos y, ante todo, lo encaramos para asimilar su secreto.

Después de más de dos horas en este sabio ejercicio —en el que también aliñamos quejas y puntos sobre las íes—, se comprobó que estábamos a gusto y que había acuerdo en señalar incluso las debilidades y mentirijillas, que el Señor “Dios-con-nosotros” estaba en medio del corro y nos daba a probar de su alegría honda y perdurable. Con las mismas, después fuimos charlando tranquilamente a un restaurante modesto de la barriada; hicimos memoria de aquellos frailes que llegaron a esta orilla del Ebro, un erial alfombrado de pobreza y analfabetismo; y alargamos en el almuerzo fraterno el don que Dios Altísimo nos había proporcionado este cálido día de diciembre. Luego, agradecidos a los anfitriones, nos despedimos, carretera y manta, para volver a las tareas cotidianas y proseguir, allí donde nos han destinado, el itinerario de la Regla y Vida que prometimos hace ya muchos años. Pero esperamos acudir a la próxima cita y seguir estrechando esta cuerda con nudos, afable y fraternal, que nos une.

Antes de avistar el palacio de la Aljafería que te acerca a la estación de Delicias, el Ebro corre manso y callado; pareciera musitar una Salve a nuestra Señora, a la que se unen el coro de los hermanos en diferentes lenguas, pero a una sola voz.

Fray Antonio Arévalo Sánchez, OFM  

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Los niños llenaron Ávila de la alegría de María Inmaculada

Cinco días antes de que la Iglesia Universal lo celebrara solemnemente, los niños y jóvenes de nuestra Parroquia de San Antonio celebraron con gozo de manera anticipada la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Lo hicieron en torno a María, representada en la bella imagen de Ntra. Sra. de los Infantes. A las 18h las puertas de nuestra Parroquia se abrían para dar comienzo al ejercicio del Santo Rosario. Un camino de fe junto a nuestra Madre, que bajo la luz de las velas y acompañado por numerosos fieles, recorrió el parque de San Antonio.

Niños y jóvenes, padres y abuelos, unidos en familia para honrar a la Inmaculada Concepción, que en Nuestra Señora de los Infantes nos hace renacer en la Fe de los más jóvenes. La misma Fe que unida a la ilusión hace que cada Domingo de Ramos esta bella imagen procesione por las calles de Ávila portada por aquellas almas puras que al igual que María, nos hacen acercarnos con su ejemplo cada día más al Señor.

Tras el rezo del Santo Rosario, daba comienzo la Solemne Eucaristía presidida por nuestro hermano fray Manuel Madueño OFM y amenizada por las bellas voces del coro de la Eucaristía de los niños.

Finalizada la Eucaristía, las madres de los niños de la Juventud Antoniana prepararon un rico chocolate que en comunión fraterna compartimos, dando así por finalizado una inolvidable jornada, que nos permitió unirnos más a nuestra Madre, María Inmaculada.

David Gómez

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Voto de la Inmaculada en San Juan de los Reyes. Toledo

El día 7 de diciembre, víspera de la solemnidad de la Inmaculada Concepción, tuvo lugar un año más, en la iglesia de nuestro Monasterio de San Juan de los Reyes, la renovación del juramento, por el que la Corporación municipal se compromete a defender el dogma de la Inmaculada, cuya tradición se remonta al año 1617. Un año después de la celebración del Capítulo general de la Orden Franciscana en este convento compromettiéndose a defneder teológicamen dicho dogma.

El Rdo. Don Juan Alberto Ramírez Avilés, delegado de Religiosidad Popular, Hermandades y Cofradías, presidió el acto, con la presencia de la imagen de la Virgen que peregrinó desde el convento de las hermanas concepcionistas, a pesar de la lluvia. Junto a la imagen, estuvieron las autoridades locales, representantes de las hermandades y algunos  fieles.

El nuevo equipo de gobierno, fue el encargado de leer y renovar el juramento, por parte de la concejala de Cultura y Patrimonio, Ana Pérez. Corporación municipal, que acudió a San Juan de los Reyes bajo mazas. Las grandes ausencias por motivos de salud fueron el obispo auxiliar, Francisco César García Magán y el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez. No asistieron ni los concejales del grupo municipal socialista ni de Unidas-Podemos.

Fr. José Martín Hernández

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Celebración de la aprobación de la Regla de Hermanos Menores en Zaragoza

El pasado miércoles 29 de noviembre, festividad de San Saturnino de Tolosa y víspera de San Andrés, Apóstol, la iglesia de los Franciscanos de Zaragoza, se vistió de alegría, sencillez y fraternidad para conmemorar el VIII centenario de la aprobación de la Regla de los Hermanos Menores Franciscanos, redactada por San Francisco de Asís y aprobada por el Papa Honorio III en el año 1223.

El acto al que asistieron representantes de la Orden Franciscana Seglar (OFS) - Barrio Jesús-Santa Catalina - San Francisco Solano de la FRATERNIDAD REGIONAL DE “JUAN DE PERUSA-PEDRO SAXOFERRATO” (Antigua Zona de Aragón), miembros del Consejo Parroquial y numerosos feligreses que quisieron acompañar en tan solemne y humilde celebración y mostrar su cariño y agradecimiento a la Comunidad Franciscana del Convento de Nuestra Señora Santa María de Jesús, situado en el humilde Barrio Jesús de Zaragoza por la labor que realizan, consistió en una sencilla eucaristía, sin quitar importancia al acto, celebrada por el P. Fr. Miguel Ángel Lavilla Martín, Párroco de la Parroquia de Jesús Maestro y Guardián del Convento de Zaragoza, acompañado por los Hermanos Franciscanos de la misma Fraternidad, el P. Fr. José Daniel LLácer, y el P. Fr. Antonio Barceló.

El acompañamiento musical de los cantos franciscanos que se entonaron durante la celebración, fueron como suele ser habitual por el P.  Fr. Antonio Ríos Sanmartín, de la comunidad franciscana de Zaragoza, quién a sus 95 años es todo un regalo del cielo, y todo un ejemplo de vitalidad y humildad a seguir, y las lecturas fueron realizadas por algunos de los feligreses asistentes a la eucaristía.

Durante la homilía, el P. Fr. Miguel Ángel, resalto algunos párrafos de la Regla redactada por San Francisco de Asís, y recordó ante la proximidad de las fiestas navideñas, el capítulo de la navidad celebrada por San Francisco en Greccio.

La sencilla celebración fue todo un regalo para todos los asistentes, pues se respiraba un ambiente de espiritualidad y fe del que se contagiaron todos los que asistieron ese día invitados a sumergirse junto a los cuatro hermanos de la fraternidad de Zaragoza, a dejarse guiar por la intuición de San Francisco, encontrando así nuestro camino de la bienaventuranza, de tal forma que entre moniciones, oraciones y canticos, la ceremonia continuó y el momento más emotivo se produjo cuando los hermanos de la fraternidad de Zaragoza, Fr. Miguel Ángel Lavilla, Fr, Daniel Llácer, Fr. Antonio Barceló y Fr. Antonio Ríos, renovaron su profesión franciscana, ante el Ministro de Zona, de la Orden Franciscana Seglar (OFS) – Barrio Jesús-Santa Catalina – San Francisco Solano, Javier Floría, y los fieles que allí se congregaron para tan magno acto, siguiendo el ejemplo y las enseñanzas tanto del fundador de la Orden Franciscana, como de Santa Clara de Asís.

El Altar estaba presidido por un cuadro que contenía un pergamino con la reproducción del manuscrito de la Regla de los Hermanos Menores Franciscanos, redactada por San Francisco, un libro que recoge todos los capítulos de la regla y una talla de San Francisco de Asís con la estola de Diácono acompañado del buey y la Mula, recordando el episodio de la Navidad en el Cueva de Greccio.

Carlos Masa Bescos

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Encuentro de zona en Adviento en Orihuela

En un clima muy fraterno y alegre ha transcurrido el Encuentro de Adviento de la Zona 3 de la Provincia de la Inmaculada, con numerosa concurrencia (42 hermanos y un vocacionado) de todas las comunidades de la Zona: Albacete, Cartagena, Cocentaina, Jumilla, Murcia, Ontinyent, Orihuela, Santa Catalina (Santo Ángel, Murcia), Santo Espíritu del Monte (Gilet, Valencia), Valencia y Villarreal, realizado este 6 de diciembre en nuestro convento de Orihuela.

Tras el café de bienvenida, el rezo de la Hora Intermedia con textos de la Regla Bulada y las palabras de saludo del definidor, fr. Alberto Ramos, el guardián anfitrión, fr. Fernando Cuenca Molina, nos deleitó (sic) con una magnífica charla sobre San Francisco y el Nacimiento de Greccio recurriendo a los seis primeros cuadros pintados sobre dicho episodio, desde mediados del siglo XIII hasta el año1409. Después de un breve descanso se reanudó la reunión para poner en común la Ficha de Formación Permanente trabajada en cada una de las once fraternidades.  Acabada la misma, todos los presentes se dieron cita en la majestuosa Tota Pulchra del convento para la “foto de familia”.

Una opípara comida a base de arroz con costra y la consuetudinaria visita al monumental Belén Hebreo-Egipcio, realizado enteramente por fr. Antonio Mora y  y Fr. Juan F. Cuenca, pusieron digno colofón a nuestro Encuentro.

Fray José María Roncero

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