Pentecostés

El próximo domingo celebramos la solemnidad de Pentecostés -31 de mayo de 2020-, celebramos el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la vida de la Iglesia, por ello también se le conoce como la “celebración del Espíritu Santo”. Dicha solemnidad tiene lugar 7 semanas después del Domingo de Pascua.

En el calendario cristiano con Pentecostés se termina el tiempo pascual de 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.

La solemnidad de Pentecostés es el segundo domingo más importante del año litúrgico, después de la Pascua. Los cristianos tienen la oportunidad intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Pentecostés es un día en que se cumplió la promesa de Cristo a los Apóstoles. La venida del Espíritu Santo tuvo lugar el quincuagésimo día después de la Resurrección de Jesucristo. Fue cuando el Padre envió al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizadora.

“Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús”

Siete semanas después de la Pascua son cincuenta días, de ahí viene el nombre de “Pentecostés” (=cincuenta) que recibió más tarde. En la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas. Muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se  destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio.

En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha (en griego el “quincuagésimo día” se dice “pentecostés hemera” = “día de los primeros frutos de la cosecha) y, posteriormente, los israelitas la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

“Luego contarás siete semanas, las contarás desde el día en que comiences a cortar el trigo. Entonces celebrarás la fiesta de las Siete Semanas a Yahvé, tu Dios, haciéndole ofrendas voluntarias según lo que hayas cosechado por la gracia de Yahvé, tu Dios” (Deut, 16).

En los países anglosajones este día es conocido como “Whitsunday” (Domingo Blanco). Durante mucho tiempo la festividad de Pentecostés fue llamada “segunda Pascua”.

En Italia antes tenían la costumbre de esparcir pétalos de rosas desde los tejados de las iglesias, para recordar el milagro de las lenguas de fuego sobre la cabeza de los apóstoles.

Pentecostés en el cristianismo

Los cristianos celebran en el Pentecostés la Venida del Espíritu Santo, que tuvo lugar, según la Biblia, el quincuagésimo día después de la Resurrección de Jesucristo.

En el Nuevo Testamento, en Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, se relata el descenso del Espíritu Santo durante una reunión de los Apóstoles en Jerusalén, acontecimiento que marcaría el nacimiento de la Iglesia cristiana y la propagación de la fe de Cristo.

Por ello, la Iglesia dedica la semana del Pentecostés en honor al Espíritu Santo, pero también celebra la Consagración de la Iglesia, cuyo principio lo marca esta epifanía.

Para la liturgia católica, el Pentecostés es la cuarta fiesta principal del año y, según el calendario, puede celebrarse entre el 10 de mayo y el 13 de junio.

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2 De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. 3 Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. 4 Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. (Hechos de los Apóstoles, 2: 1-4).

Pentecostés en el judaísmo

Los judíos celebran el Pentecostés cincuenta días después de la Pascua del Cordero para conmemorar el encuentro entre Dios y Moisés en el monte Sinaí, y la entrega de la Ley al pueblo de Israel, que simboliza el nacimiento del judaísmo.

Este evento, según es narrado en el libro del Éxodo, en el Antiguo Testamento, ocurrió cincuenta días después de la salida del pueblo hebreo del cautiverio de Egipto.

Asimismo, el Pentecostés está también históricamente asociado a la Fiesta de las Semanas o la Fiesta de las Mieses, una celebración que tenía lugar siete semanas después de la Pascua, en la que se daba gracias a Dios por el fruto de las cosechas.

Fr. Francisco M

Fray Francisco M. González Ferrera, OFM. 

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