El Ambón (II)

En el anterior escrito explicaba qué es el Ambón, hoy trato de exponer brevemente el modo, formas o exigencias sobre cómo es:

  • Es un lugar, no un mueble que se quita y se pone. Tampoco no son admisibles atriles que se mueven y se cambian de lugar, a gusto de unos y otros, y menos arrinconarlo cuando termina la celebración. La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, nos dice que sea un lugar espacioso, elevado, fijo… que corresponda con a la dignidad de la Palabra de Dios, que se ha de ir captando cómo todo el anuncio evangélico tiende al festín pascual, profecía de la fiesta eterna, en la que el mismo Señor habla a su Comunidad (SC). Nos hace descubrir las dos partes imprescindibles: la Palabra y el Sacramento.
  • Permanece en su sitio al igual que el altar, destacando los dos puntos de la celebración, los dos puntos centrales de la vida cristiana (Mesa de la Palabra y Mesa-Altar del Señor).
  • Separado de la sede y del altar. Unido a estos pierde su relieve he importancia. Los espacios en el presbiterio deben ser amplios y cómodos, que se distingan visualmente.
  • Debe ser fijo. Pegado al suelo, de material noble. Si no hay más remedio que tener un atril, que sea digno, encima de una tarima, con una alfombra, paños, flores… es un lugar privilegiado de la presencia del Señor.
  • Visibilidad. Durante la liturgia de la Palabra la asamblea no sólo debe oír bien al lector, sino también verlo con facilidad. Debe tener, al menos, un escalón propio, que sea un lugar elevado, que el lector no quede oculto tras la atrilera con el leccionario.
  • El ambón merece cariño y cuidado, se puede adornar, colocar paños según los colores litúrgicos, flores… El adorno más expresivo del ambón, cuando éste es una construcción fija, lo constituye el candelabro del cirio pascual. Éste, debe colocarse siempre junto al ambón, nunca cerca del altar. Evidentemente, que, si seguimos esta opción, aunque el candelabro permanezca habitualmente junto al ambón, el cirio, en cambio, sólo estará allí durante la Pascua. Este aparecer sólo durante los días de Pascua, la columna con su cirio puede ser una manera muy expresiva de significar que la Iglesia tiene su centro en Pascua y que en ningún otro tiempo se siente plenamente realizada como durante la cincuentena pascual.

El buen uso del ambón.

  • Lo más propio para el ambón es:
    • Proclamar los textos bíblicos: las lecturas bíblicas, el canto del salmo responsorial.
    • El canto del Pregón Pascual es el único texto no bíblico que, desde la más remota antigüedad se canta desde el ambón.
  • Lo menos propio, aunque permitido:
    • Hacer la homilía. Lo más expresivo es desde la sede, pero se puede hacer desde el ambón, aunque se corre el riesgo de equiparar la homilía con la misma Palabra de Dios.
    • Las preces: es preferible “otro lugar", tal vez un atril auxiliar. Pero también el diácono las puede hacer desde el ambón.
  • Nunca en el ambón (pero sí desde un atril auxiliar, discreto y pequeño):
    • Las moniciones: son palabras de la asamblea a la misma asamblea. Su lugar no es el sitio de la única Palabra.
    • Dirección de cantos
    • Avisos al pueblo.
    • Oraciones presidenciales
    • Rosario, viacrucis, devociones, ejercicios del triduo, etc…
Fr. Francisco M
Fray Francisco M. González Ferrera, OFM. 

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR