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Mensaje del Papa para la Cuaresma 2026: Escuchar para comenzar el camino (2/3)

Ayuno

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierto el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». [3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». 

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Mañana publicaremos la tercera y última etapa: JUNTOS.

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Bendición del claustro restaurado en Madre de Dios (Lucena)

El claustro del Convento Madre de Dios de Lucena, bendecido tras su restauración y devuelto a la vida de la comunidad

“Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre. Porque el Señor es bueno y su gran amor es eterno; su fidelidad permanece para siempre.” (Salmo 100, 4-5)

La comunidad franciscana y la ciudad de Lucena vivieron ayer domingo (día 15 de febrero) una jornada histórica con la bendición de la restauración del claustro de la Iglesia Conventual Madre de Dios de los Reverendos Padres Franciscanos, uno de los espacios arquitectónicos y espirituales más valiosos del municipio.

Eucaristía de Acción de Gracias

El acto comenzó con una solemne Eucaristía de Acción de Gracias, presidida por fray Antonio Herrera, prior del convento, y concelebrada por fray Luis Portal, fraile de la comunidad lucentina; fray Jesús del Espino, vicario parroquial de las parroquias de Parroquia de Santiago el Mayor y de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción; y fray José Arenas, vicario del Santuario de Nuestra Señora de Regla de Chipiona.

La celebración contó con el acompañamiento musical de la Coral Lucentina, que interpretó la Misa Auxilium Christianorum, de F. Brunet Recasens. De manera especial, la comunidad quiso agradecer su generosa participación y la sensibilidad con la que acompañaron la celebración, ayudando a elevar la oración y a vivir con mayor hondura este momento de fe compartida.

Amplia representación institucional y social

Arropando a la comunidad franciscana estuvieron presentes el alcalde y concejales del Ayuntamiento de Lucena, el presidente de la Diputación de Córdoba, el decano y miembros del Colegio de Abogados, cronistas oficiales, representantes de Mujeres en Igualdad, el arquitecto responsable de las obras, la empresa constructora Hermanos Peñalver, así como los movimientos que forman parte de la comunidad franciscana lucentina: OFS, Adoración Nocturna, Grupo Fraternidad, Cofradía Franciscana de Pasión y Cofradía Franciscana de Resurrección y Ángeles.
También acudieron la Agrupación de Cofradías de Lucena, hermanos mayores y cofrades de las cofradías de Pasión y Gloria de la ciudad, el Coro Elí Hoshaná, la Orquesta del Conservatorio Profesional de Música de Lucena, la Corte Aracelitana, medios de comunicación y numerosos fieles y vecinos que quisieron acompañar este día tan significativo.

Acto institucional y explicación técnica

Finalizada la Eucaristía, tuvo lugar el acto institucional con motivo de la bendición de las obras realizadas en el claustro. En primer lugar, se dio lectura a una carta remitida por el fray Joaquín Zurera Ribó, ministro provincial de la Provincia de la Inmaculada Concepción, quien no pudo acudir, pero quiso estar presente recordando la importancia de esta intervención, significativa también al coincidir con el octavo centenario de del glorioso tránsito de nuestro Padre San Francisco que celebramos este año 2026. Posteriormente, el arquitecto responsable, don Rafael Pineda del Espino, quien explicó el trabajo desarrollado con respeto y cuidado hacia este espacio histórico.

A continuación, intervinieron el alcalde de Lucena, don Aurelio Fernández, y el presidente de la Diputación de Córdoba, don Salvador Fuentes, cuya colaboración ha sido decisiva para que esta obra pudiera realizarse. Finalmente, fray Antonio Herrera volvió a agradecer la colaboración de todos los presentes. 

Mucho más que una restauración

Durante el acto se subrayó que lo que hoy se contempla es mucho más que una restauración. Es la respuesta fiel a una llamada: la llamada a cuidar lo que nos ha sido confiado para que el paso del tiempo no silencie la voz de tantas oraciones ni diluya la entrega de quienes hicieron de estos muros casa, refugio y misión.

En nombre de la comunidad franciscana y de los movimientos y cofradías que aquí tienen su casa, se elevó una acción de gracias sincera a Dios y a todas las personas, entidades e instituciones que han hecho posible este proyecto. Gracias a su apoyo y compromiso, hoy se celebra la preservación de un espacio que no solo es patrimonio histórico y artístico, sino también lugar de fraternidad, oración y servicio, fiel al carisma de san Francisco de Asís.

Tras las intervenciones, fray Antonio Herrera procedió a la bendición del claustro, confiando al Señor este espacio renovado para que continúe siendo lugar de encuentro con Él, de fraternidad sincera y de puertas abiertas.

En este espacio de silencio, escuela de fraternidad y refugio para el alma, se ha buscado a Dios durante generaciones. Y aquí se le seguirá buscando. No se bendijo solo piedra restaurada sino memoria, presente y futuro.

La jornada concluyó con una convivencia fraterna, invitación ofrecida por los movimientos que forman parte de la comunidad franciscana lucentina, en un ambiente de gratitud compartida y esperanza renovada.

La actuación en este espacio ha permitido solucionar importantes patologías detectadas por los técnicos: problemas de humedades, filtraciones en la red de saneamiento, pavimentos deformados y deterioro de los revestimientos que comprometían la estabilidad y el valor patrimonial del claustro. Con esta intervención se garantiza la conservación futura de este conjunto y se frena un deterioro que ponía en riesgo uno de los espacios más representativos de la ciudad.

Organizado en torno a un patio de grandes dimensiones, con arcadas dóricas y jónicas y una fuente barroca del siglo XVII, el claustro constituye el corazón arquitectónico del convento y un elemento esencial de la identidad histórica de Lucena. La presencia franciscana en Lucena se remonta, al menos, a mediados del siglo XVI, concretamente con el inicio de la construcción de su convento en el año 1550. 

Clara Ramírez Baum.
Fray Antonio Herrera
Fotografías: Antonio del Espino

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Mensaje del Papa para la Cuaresma 2026: Escuchar para comenzar el camino (1/3)

Durante estos días previos al Miércoles de Ceniza queremos recorrer, en tres etapas, el mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2026. Escuchar, Ayunar y Juntos.

Hoy nos detenemos en la primera llamada: Escuchar.

Todo camino de conversión comienza cuando dejamos espacio a la Palabra de Dios.


Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».

Mañana publicaremos la segunda etapa: Ayunar.

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800 años sembrando santidad… y 135 de presencia en Carabanchel

Hace 800 años, San Francisco dejaba este mundo. Pero la semilla que había plantado sigue germinando. Nos recuerda que cada día es una oportunidad para empezar de nuevo, para renovar nuestra respuesta a la llamada del Señor, que nos envía al mundo entero como hermanos y hermanas, para dar testimonio de Él con palabras y con obras.

Es también una ocasión para recordar que todos estamos llamados a la santidad y que, como él, estamos invitados a reflejar la belleza del Evangelio y de nuestra vocación franciscana, porque «la santidad es el rostro más bello de la Iglesia».

Hoy es también una fecha importante para nosotras. Se cumplen 135 años de la presencia de las Hermanas Clarisas en Carabanchel, dando testimonio de fe, de entrega y de trabajo, y haciendo presente el carisma clariano en el barrio.

De este modo, nos unimos al octavo centenario del Tránsito de Nuestro Padre san Francisco, viviendo este tiempo jubilar como Iglesia, para alcanzar las indulgencias y celebrar, a la vez, los 135 años de la presencia del Convento de la Anunciación de las Hermanas Clarisas.

Con motivo de esta doble celebración, presidió la Eucaristía Fr. Juan José Rubio, y nos unimos las tres Órdenes en comunión fraterna para dar gracias a Dios por tantos dones recibidos. «Dad gratis lo que gratis habéis recibido».

Al final, leímos la oración del Papa León XIV con motivo de la apertura del Año Jubilar del Tránsito de San Francisco.

Paz y Bien.

Hermanas Clarisas del convento de la Anunciación. Carabanchel

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Nuevas ordenaciones en la Provincia: un sacerdote y un diácono para la Iglesia

La Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción vivió el pasado 14 de febrero una jornada de especial alegría y esperanza con la ordenación sacerdotal de Fray Israel Bonilla y la ordenación diaconal de Fray Agustí Llopis, celebradas en la capilla del Colegio La Inmaculada de Cartagena. La celebración, presidida por Mons. Juan Oliver, OFM, obispo emérito del Vicariato Apostólico de Requena (Perú), reunió a frailes, familiares, comunidad educativa y numerosos fieles en un clima de gratitud y compromiso misionero.

El pasado 14 de febrero de 2026, en la capilla del Colegio La Inmaculada de Cartagena, la Provincia Franciscana de la Inmaculada Concepción celebró un acontecimiento de gran esperanza para la Iglesia y la Orden: las Sagradas Ordenaciones de presbítero y diácono de Fray Israel Bonilla y Fray Agustí Llopis, respectivamente, por la imposición de manos y la oración consecratoria de Mons. Juan Oliver, OFM, obispo emérito del Vicariato Apostólico de Requena (Perú).

Acompañados por sus familiares, amigos y un nutrido grupo de frailes, profesores y alumnos del colegio, los ordenandos recibieron la exhortación de Mons. Oliver, quien los invitó a acoger con alegría y total disponibilidad la gracia de este sacramento, poniéndose al servicio de la Iglesia y de toda la humanidad, como instrumentos del amor y la misericordia de Dios.

La emotiva celebración estuvo animada por las voces de las Hermanas Pobres de Santa Clara del convento de Algezares, cuya música contribuyó a crear un clima de profunda oración y acción de gracias.

Este ambiente festivo se suma a la Semana Vocacional Franciscana 2026, iniciada el pasado 8 de febrero, y se enmarca en las celebraciones del VIII Centenario de la muerte de san Francisco de Asís.

La jornada concluyó con un rico y variado ágape fraterno, en el que todos los asistentes pudieron compartir la alegría de este día tan señalado para la Provincia.

Fray Manuel D. Buiza

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Sabadell celebra el primer mes del Año Jubilar Franciscano

El pasado 10 de febrero, nuestra parroquia de Sabadell vivió una intensa jornada de oración y formación con motivo del primer mes del Año Jubilar Franciscano. El encuentro reunió al Consell parroquial, catequistas, el grupo Amics de Jesús, la OFS y otros miembros de la comunidad, en un ambiente de fraternidad y renovación espiritual.

Uno de los momentos más significativos fue la presentación para la veneración popular de las reliquias de San Francisco, que permanecerán expuestas en nuestra iglesia durante todo este Año Jubilar, como signo visible de comunión con su legado y su espíritu.

Tras la solemne procesión de entrada, fray Miguel Ángel Coronado, párroco de la comunidad, ofreció una profunda reflexión en la que destacó las similitudes entre el legado espiritual de San Benito y Santa Escolástica y la espiritualidad evangélica de San Francisco y Santa Clara, subrayando cómo distintas tradiciones confluyen en un mismo deseo: vivir el Evangelio con radicalidad y alegría.

Ochocientos años después, seguimos construyendo Iglesia desde la fraternidad, manteniendo vivo un legado que no se apaga.

¡Paz y Bien!

Fray Miguel Ángel Coronado
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