Con este saludo lleno de gozo y esperanza, compartimos la carta que el Ministro Provincial nos dirige con motivo de la Natividad del Señor, celebrada con profundo júbilo por nuestro Padre san Francisco hace ya más de ocho siglos.
Esta Navidad de 2025, mientras llega a su fin el Jubileo de la Esperanza que el Papa León XIV clausurará el 6 de enero de 2026, y mientras nos acercamos a la conmemoración del beato Tránsito de Francisco en la Porciúncula el 3 de octubre de 1226, deseo compartir con ustedes un mensaje de esperanza que surge al contemplar el misterio de la Encarnación, tal y como Francisco lo vivió y nos lo transmitió…
El pasado día 13 de diciembre el Instituto Teológico de Murcia OFMcelebró el Pregón de Navidad en la Iglesia de la Merced de los PP. Franciscanos de Murcia.
Es un acto en el que como franciscanos anunciamos el tiempo gozoso de la Navidad y siempre en el camino de unir acciones comunes la familia franciscana de Murcia se reúne en la celebración de este acontecimiento prenavideño. Anunciamos la Navidad con la Coral San Buenaventura del Colegio de los PP. Capuchinos. Voces de niños dirigido por el entrañable Manuel Canteras que hace de estos adolescentes unos verdaderos amantes de la música coral.
Como pregonero tuvimos a D. Francisco Martínez-Escribano Gómez, insigne abogado de la Ciudad de Murcia y buen amigo de la comunidad franciscana en la que participa en las eucaristías y en aquellos actos que se le solicita.
Con gran sencillez de palabra nos presentó como ha vivido la Navidad en su familia y ha tratado de transmitirla a sus hijas para que sigan viviendo el acontecimiento del Nacimiento del Niño Dios.
Pero como pregón es sobre todo una invitación a vivir todos desde la sencillez y la paz entre nosotros el acontecimiento de la Navidad. A lo largo de la intervención la Coral cantó algunos villancicos y concluyo el acto con un concierto de la Coral.
En definitiva, un feliz acontecimiento que nos preparó a la Navidad y que aprovechamos desde el Instituto Teológico de Murcia OFM para desearos una Feliz Navidad en familia.
El pasado domingo 14 de diciembre, los jóvenes de la parroquia franciscana de Umbrete se juntaron en el santuario de Loreto para vivir un retiro de Adviento. Durante esta jornada, pudimos profundizar en las palabras del Bautista: “Preparad el camino al Señor”, ahondamos en nuestros corazones, viendo nuestra necesidad de cambio, para que, como decía san Francisco, hacer morada en nuestros corazones a quien va a nacer en nuestras vidas trayendo la Salvación.
Terminamos nuestra jornada como mejor podíamos: con el Señor hecho Eucaristía, pudiendo compartir fe y vida en este rato de adoración al Señor.
Después tuvimos un rato más lúdico con una cena muy franciscana y unos calcetines muy curiosos que nos regalamos para festejar estos días navideños.
“Pareciera como si San Francisco hubiera entrado por algún lugar del templo y estuviera aquí mismo disfrutando con nosotros, e incluso diciéndonos `más y más´…”
Con estas jubilosas palabras en la iglesia del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia, reflejaba el hermano guardián de la comunidad franciscana, José Luis Coll, el sentir de todos los que pudimos participar y disfrutar en “Cantando con Francisco”, el hermoso recorrido musical y espiritual por el Cántico de las Criaturas que ofreció Assisi Producciones el pasado 15 de diciembre.
De esta manera, el Centro de Espiritualidad franciscana de Valencia clausuraba el VIII centenario del Cántico, que ha venido explicando en 38 sesiones de una hora cada quince días durante el último año fr. Sebastián López Talavera y también el propio fr. José Luis Coll.
El hermano Sebastián, a sus 96 años de edad, introdujo el acto recordando las dificultades y padecimientos que sufría el santo de Asís cuando proclamó el Cántico como invitación máxima a la alabanza y a la bendición a Dios por sus criaturas.
Para sumergirnos en la composición del santo de Asís y saborearlo al máximo, el templo quedó casi en penumbra y llena la Iglesia. Con la ayuda de una pantalla gigante en el presbiterio en el que iban proyectándose las letras del Cántico y de las canciones ofrecidas por Assisi, se propuso ir entremezclando ambas, rezo y canciones, hilvanados íntimamente por acordes de piano que ayudaron a mantener el silencio meditativo en todo momento.
Y así fue. Desde el inicio del Cántico, leído por todos, con el “Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son la alabanza, la gloria el honor y toda bendición….” que proclamara San Francisco, se fueron sucediendo canciones guiadas por Assisi y coreadas por los participantes, cuyas letras calaban hondo: “Entre la niebla haz aparecer tu luz, que tu viento la disperse y aparezca tu inmensidad”, “Laudato sii, o mio signore”, “En mi noche tú serás mi luz. Tu cruz, mi sendero, tu amor verdadero”….
Sonaron de forma especial algunas de estas composiciones, teniendo tan cerca las Navidades y el Belén ya casi instalado en la iglesia de los Ángeles. “Desde abajo y desde cerca, te encarnas en Nazaret, y en las cosas más pequeñas, nos invitas a creer”, sonaba el último estribillo.
En definitiva, música, oración y compromiso hasta el final: “Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servirle con gran humildad”, algo que el hermano José Luis completó en la despedida también con la exhortación que repetía el papa Francisco, evocando al poverello: “y cuidar de la Madre tierra”.
El pasado viernes 12 de diciembre, nuestra parroquia franciscana de San Pedro Bautista, en Alcorcón, celebró la Luz de la Paz de Belén, un encuentro que ya es una tradición en la ciudad y que este año ha cumplido dieciséis ediciones.
A la celebración asistieron muchos fieles, especialmente niños y jóvenes, junto a personas de distintas parroquias de Alcorcón y varios grupos scout: Nómadas, Gremio Scout de BP, Grupo Scout Libertas de Alcorcón y el Grupo Scout Plast Ucranianos de Móstoles, que participaron de forma muy activa.
Esta iniciativa, muy unida a Tierra Santa y a la tradición franciscana, nos recuerda cada año cómo una misma llama, encendida en el lugar donde nació Jesús, va pasando de mano en mano por todo el mundo como símbolo de paz, esperanza y fraternidad.
La celebración comenzó con una ambientación sencilla y un vídeo introductorio que ayudó a entender mejor el sentido de este gesto. Después se proclamó la Palabra de Dios, recordando que «el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz».
Uno de los momentos más especiales fue una pequeña representación, que contaba la historia de un buscador de la luz que descubría que la luz se apaga cuando no se comparte, pero brilla mucho más cuando se ofrece a los demás: cuando acompañamos a quien está solo o compartimos con quien sufre.
Tras la homilía, se realizó la acogida de la Luz de la Paz de Belén y se repartió entre todos los asistentes. La celebración terminó con el canto del Padre Nuestro y el envío final, animando a cada persona a llevar esa luz a su casa, a su parroquia y a su vida diaria.
Un año más, la parroquia de San Pedro Bautista se convierte en un lugar de encuentro para recordar que la luz de Cristo, cuando se comparte, sigue iluminando el mundo y ayudando a construir caminos de paz.
Fray Juan Pedro Ortega
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