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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Navegar a buen puerto


30 Junio 2026

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (8,23-27)
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. 
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» 
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» 
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. 
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!» 
Palabra del Señor

La barca iba a la deriva, el viento arreciaba, el miedo de los discípulos iba en aumento. En el mar de la vida nunca estamos a salvo. Por muchas previsiones y seguridades, por muchos avances tecnológicos, estamos rodeados de fragilidad:  ¡la tempestad es la compañía obligada de la travesía humana! Problemas y dificultades tendremos siempre. 
"Jesús increpó vivamente a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma". La presencia en nuestra vida de Jesús y su evangelio nunca cultivará nuestro miedo. Aunque Jesús no haya eliminado el misterio del mundo, ni haya dado soluciones concretas a las dificultades de nuestra existencia, sí ha levantado los ojos al cielo con una dulce seguridad y ha murmurado el nombre del Padre. No nos ha invitado a dirigirnos a tierra firme, sino a proseguir en la aventura de la fe.
Aquí reside nuestra seguridad y calma: Saber que en nuestro barco va un pasajero a bordo. ¡Un polizón que ha cogido el timón de nuestras vidas y nos llevará a buen puerto!
¡Paz y Bien!


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