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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Testigos


17 octubre 2015

san Lucas (12,8-12)

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»

Hemos reducido el cristianismo a un asunto individual, a una empresa de salvación personal. Hemos reducido el cristianismo a un asunto de sentimientos, devociones y de buena conciencia. Y hoy el Evangelio nos recuerda que no hay verdadera fe sin el testimonio de la vida:"el que se declara a mi favor delante de los hombres..." Y uno no puede ser testigo si el Señor no le toca el corazón. No vale las medias tintas, los compromisos a cacho y a ratos, la vida de oración solo cuando hay tiempo...la fe en definitiva, seria vana si no concerniera a nuestro ser mas profundo. Somos discípulos y como tales tenemos que caminar por el mismo camino que ha recorrido Jesús y recibir de nuestro Señor el reconocimiento prometido a los mártires:"el Hijo del hombre se declarará a favor suyo delante de los Ángeles. En adelante todo será perdonado, ríos de misericordia inundaran los corazones frágiles y pecadores de todos los fieles, todo será perdonado menos quien blasfeme contra el Espíritu Santo, que no es otra que acusar a Jesucristo de estar poseído por el demonio en lugar de estar lleno del Espíritu de Dios. Dudar de su poder, cuestionar su vida nos encamina hacia este pecado y nos impide ser testigos privilegiados del amor de Dios. Qué a ejemplo de San Ignacio de Antioquía, cuya memoria celebramos hoy, tengamos la misma fuerza y sabiduría que el tuvo para asumir el martirio y dar así el verdadero testimonio de la fe. Él decía: "Dejad que sea pasto de las fieras, ya que ello me hará posible alcanzar a Dios. Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras, para llegar a ser pan limpio de Cristo.
¡Paz y Bien!


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