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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

El amores no se mide


20 Marzo 2015

san Juan (7,1-2.10.25-30)

 En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.» Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.» Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

En plena fiesta de las tiendas con la que el pueblo de Israel daba gracias a Dios por las cosechas y recordaba los cuarenta años pasado en el desierto, Jesús participa de esta fiesta como queriendo hacer su último esfuerzo por invitar a sus adversarios a reflexionar sobre su persona y sus "obras". Pero no lo consigue. Sus palabras suenan a los oídos de sus adversarios como una ironía, un insulto y una blasfemia. Jesús es peligroso, los jefes de los sacerdotes saben muy bien quien es y donde viene y prefieren que muera uno solo antes que todo el pueblo. Jesús no corresponde en absoluto a lo que se espera de él. No pasa el "test" de los que se han apropiado de Dios y del culto y viven encerrados en sus costumbres y tradiciones sin posibilidad de acoger nada nuevo, al contrario, se sienten amenazados por la novedad que trae Jesús. Tratan de echarle mano pero es en vano: él es el Señor del tiempo y las circunstancias, porque se ha sometido totalmente al designio del Padre, y todavía no ha llegado su "hora". El único test que Dios soporta es el riesgo de una palabra que se da y la locura de una vida que se compromete. El amores no se mide; no conoce otro modo de probarse que su propia existencia. En esta fiesta, Jesús ya había aceptado la prueba. Irá al lagar de la cruz. El vino solo existe para ser vertido... Pero mañana estallará el amor en unos nuevos esponsales, y será la fiesta de Dios, que habrá resucitado a aquel a quien habían rendido una trampa. Hoy es un buen día para retirarnos y hacer nuestro propio desierto y preguntarnos mas profundamente sobre el misterio de la persona de Jesús y adherirnos a él con mayor amor.
¡Paz y Bien!


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