Relato de la Pasión según san Juan
Hoy la sombra de la cruz lo invade todo: es el primer día de la Pascua Cristiana. En este día sentimos el peso de la cruz, el desánimo y la decepción; parece que la queja y la lamentación se han instalado en el corazón del hombre y, en cambio, en este día nos atrevemos a decir: Gracias, Señor, por tu muerte, !tus heridas nos han curado! Tu cruz se ha convertido en medicina y en libertad. No hay otro camino para encajar la cruz en nuestra vida que mirar al traspasado, su costado abierto, es señal de su entrega incondicional, sólo así tiene sentido la cruz, sólo así, la prueba del dolor, la enfermedad y la muerte son dignas de ser vividas, si se convierten en "razones para el agradecimiento" !Cuánta vida hay en nuestras muertes!
Cuando te reúnas hoy en tu parroquia, en tu iglesia y te acerques a adorar la cruz, te atreverás a dar gracias a Dios por tu cruz?
Que el ayuno y la abstinencia de este día lo noten los que están a tu alrededor por tu manera de hablar, de actuar y de comportarte.
Recemos también por los cristianos y franciscanos que custodian Los Santos Lugares.
¡Paz y Bien!
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