Entrega hasta el final
Evangelio según san Juan (5,33-36)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que yo hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado».
¡Pobre Jesús! Pretende que sus obras den testimonio de él, y precisamente le rechazan los judíos por ellas. A lo largo de la historia religiosa de los hombres, siempre se ha hecho la misma acusación. Dios no puede tener ese rostro tan excesivamente humilde y vulgar. Preferimos el dios de los héroes y de los santos; no podemos aceptar el de los pequeños y los pecadores.
"Mis obras dan testimonio de que el Padre me ha enviado ". ¿Y cuales son las obras de Jesús? He aquí "la obra"que autentifica su misión: una vida entregada hasta el final. Dios tendrá para siempre el rostro de un crucificado, expulsado fuera de las murallas de la ciudad, injustamente condenado.Dios tendrá para siempre el rostro de un niño, nacido a las afueras de la ciudad, en medio de la pobreza y humildad de un pesebre.
Preparar la Navidad no es otra cosa que acoger a este Dios: pobre en el pesebre, pobre en su vida, desnudo en la cruz.
¡Paz y Bien!
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