¡Hola, Espíritu Santo!
Los 7 dones del Espíritu Santo son Sabiduría, Inteligencia o entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.
Los dones del Espíritu Santo son las gracias o manifestaciones que recibimos los creyentes. En la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo tiene un protagonismo similar al de Dios Padre o al de Jesucristo, y se hace presente en la vida de la Iglesia de muchas formas distintas.
Como puede verse los dones del Espíritu Santo son muchos y muy variados, sin embargo los que nombramos como los 7 dones del Espíritu Santo son el listado que los Padres de la Iglesia comentaron desde los primeros siglos, y que están basados en una lectura de Isaías (Isaías 11,2):
- Sabiduría
- Inteligencia o entendimiento
- Consejo
- Fortaleza
- Ciencia
- Piedad
- Temor de Dios
¿Cuáles son los frutos del Espíritu Santo?
De forma similar a los conocidos como «dones», hablamos de unos frutos del Espíritu Santo, que son características humanas que podemos ejercer y perfeccionar gracias a la presencia del Espíritu en nuestra vida.
El listado de los conocidos como frutos del Espíritu Santo se toma de la carta de Pablo a los Gálatas:
Los listados tradicionales recogen 12 frutos del Espíritu, basándose en una traducción antigua que desdoblaba algunos de estos frutos: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.
Los 7 dones del Espíritu Santo, detalle de su significado
Don de Sabiduría
El don de la sabiduría nos permite conocer el plan de Dios, acercarnos a su realidad de amor y aprender a vivirla de forma cada vez más completa. El Espíritu de Sabiduría nos facilita encontrar y experimentar la realidad amorosa del Reino de Dios.
También conocido como «espíritu de discernimiento» nos ayuda a distinguir lo que nos conduce hacia Dios, aquellas cosas que realmente hacen referencia a él. De esta forma podemos entender lo que nos favorece o perjudica.
La sabiduría es la obra del Espíritu Santo en nosotros para ver una nueva visión del mundo según los ojos de Dios, no basada en nuestros prejuicios y limitaciones. Además, la sabiduría trae el gusto por la Palabra de Dios.
Don de Inteligencia o Entendimiento
El don de la inteligencia, también conocido como entendimiento, nos permite reconocer a Dios, avanzando más allá de las apariencias y ayudando a nuestra fe. El Espíritu de Inteligencia nos da un conocimiento de los misterios de la fe, de la verdad revelada, de la profundidad de Dios.
El espíritu de inteligencia ilumina nuestra mente de forma que no nos quedemos con lo superficial. Es quien nos ayuda a comprender en profundidad la Palabra cuando la leemos o escuchamos.
Reconocer a Dios en toda circunstancia:
Nos permite acoger lo que Dios quiere mostrarnos.
Jesús promete el Espíritu Santo para ayudarnos a comprender su Palabra.
Don de Consejo
El don de Consejo nos aporta la posibilidad de valorar entre las diferentes opciones y caminos que se abren para nosotros. El Espíritu de Consejo nos ayuda a distinguir lo correcto e incorrecto, lo verdadero y falso para poder tomar decisiones con acierto.
También el Espíritu de Consejo nos permite aportar una palabra de ayuda a otras personas que buscan seguir la voluntad de Dios, saber escuchar y si se nos solicita, orientar.
El Espíritu Santo, por su don de consejo nos puede ayudar en los grandes momentos de la vida, pero también en los más pequeños y corrientes, aportándonos prudencia, confianza y paciencia. Cuando lo acogemos en nuestro corazón el Espíritu Santo comienza inmediatamente a hacernos sensibles a su voz y a orientar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones según el conocimiento de Dios.
Nos permite conocer la voluntad de Dios.
Don de Fortaleza
El don de la fortaleza nos aporta el ánimo y la confianza necesarios para hacer frente a las dificultades, para superar los obstáculos de la vida del creyente.
El Espíritu de fortaleza vence el temor de los peligros, nos da firmeza en nuestras decisiones, aunque comporten dificultad.
La fortaleza nos hace comportarnos como profetas, denunciando las injusticias con coraje. Es la valentía para enfrentarse a las dificultades del día a día de nuestro compromiso como cristianos.
Hay ejemplos heroicos de perseverancia y firmeza incluso hasta dar la vida, como es el caso de los mártires.
También hay infinidad de casos de hombres y mujeres santos que luchan en el día a día. Personas que desde el silencio de su vida cotidiana son modelos de generosidad y llevan adelante su vida, su familia, su trabajo y su fe con fortaleza.
Don de Ciencia
El don de la ciencia nos facilita la comprensión de la creación como obra de Dios y como parte de las señales que nos llevan a él. Nos abre a la contemplación de Dios, en la belleza y grandiosidad de la creación.
El Espíritu de ciencia nos aporta el sentido de gratitud ante la grandeza de la creación. No solo grandeza, sino también ante la belleza de la naturaleza o del ingenio creador y artístico de la humanidad.
La ciencia, como don del Espíritu Santo, nos permite entender cómo la mano de Dios está detrás de todo lo creado, nos hace apreciar correctamente las cosas de forma que podamos encontrar en ellas las huellas de Dios.
El Espíritu Santo, con su don de ciencia no se limita a facilitarnos el conocimiento humano: aún más importante, nos lleva a captar en la creación la relación profunda con el amor de Dios.
El Espíritu Santo nos revela lo que es de Dios.
Don de Piedad
El don de la piedad hace crecer nuestra relación con Dios, llevándonos a vivir como hijos e hijas suyos. Al fomentar la consideración de Dios como Padre, genera un sentimiento fraternidad con toda la humanidad. El Espíritu de piedad nos ayuda a estar abiertos a la voluntad de Dios. Quita de nuestros corazones la división y lo alimenta de comprensión, tolerancia y perdón.
El Espíritu Santo, por el don de la piedad, nos invita a construir la civilización del amor como fruto de la comunión con Dios. Volcar este amor de Dios hacia los demás y a reconocerlos como hermanos y hermanas.
Piedad significa ser capaces de gozar con quien experimenta alegría, llorar con quien llora, consolar a quien está afligido, acoger y socorrer a quien pasa necesidad.
Además, el don de la piedad es el que introduce el ejercicio de la oración en nuestras vidas.
La piedad implica vivir para Dios.
Don de Temor de Dios
El don del temor de Dios nos recuerda lo pequeños que somos, la humildad que debemos tener para permanecer y crecer con él. El temor de Dios es muy diferente del miedo. El miedo es lo contrario a la fe y todos los dones del Espíritu apoyan y aumentan nuestra fe. Jesús insiste en que no debemos tener miedo a Dios, Padre que nos ama y perdona siempre.
El Espíritu de temor de Dios nos invita a abandonarnos con confianza en las manos de Dios que nos quiere. A poner la voluntad de Dios por encima de nuestros planes personales. Cuando apoyamos en Dios todas nuestras preocupaciones y expectativas él nos envuelve y sostiene.
El temor de Dios es la preocupación por no tener a Dios en nuestras vidas y apartarnos de él, es la consciencia de que necesitamos su amparo y su gracia. Nos vuelve dóciles a su voluntad y hace brotar de nosotros el reconocimiento y la alabanza, llenando nuestro corazón de esperanza.
Textos para la reflexión
Don de la sabiduría: «Corintios 3, 18-23»
Pregunta: ¿Cuál dice la lectura que es la auténtica sabiduría?
Temor de Dios: «Juan 2, 13-17»
Pregunta: ¿Qué significado tiene para ti la actitud de Jesús?
Ciencia: «Gálatas 1, 6-10»
Pregunta: ¿Cuál es la única y verdadera ciencia?
Piedad: «Romanos 15, 1-5»
Pregunta: ¿Qué es para ti la piedad?
Consejo: «Lucas 18, 18-23»
Pregunta: ¿Quién crees que puede aconsejarte en tu vida?
Entendimiento: «Romanos 12, 1-2»
Pregunta: ¿Crees realmente que quien entiende el Evangelio cambia su vida?
Fortaleza: «1ª de Juan 5, 13-15»
Pregunta: ¿Qué tiene que ver la fortaleza con la oración?
Peticiones basadas en los 7 dones del Espíritu Santo
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Concédenos, Señor, entendimiento; para concebir las cosas, compararlas y juzgarlas según tu voluntad.
Te lo pedimos, Señor. -
Otórganos sabiduría para ser prudentes en nuestros hechos y palabras.
Te lo pedimos, Señor. -
Señor, que nuestro consejo, iluminado por tu Espíritu, ayude a nuestros hermanos.
Te lo pedimos, Señor. -
Danos, Espíritu, la fortaleza suficiente para vencer el temor y huir de la temeridad.
Te lo pedimos, Señor. -
Que el Espíritu Santo nos conceda ciencia, como don gratuito y con ella llevar nuestras vidas rectamente.
Te lo pedimos, Señor. -
Haznos, Señor, piadosos y misericordiosos con nosotros mismos y con nuestros hermanos.
Te lo pedimos, Señor. -
Que seamos temerosos de Ti, y mostremos respeto a tu nombre y voluntad.
Te lo pedimos, Señor.
Bitácoras
