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Oración del V Domingo de Pascua


02 May 2026

¡Hola, Jesús!, hola compañero de todos mis caminos.

Digo “hola” pero podría decir: “aquí seguimos”, tú conmigo y yo contigo, tú con nosotros y nosotros contigo.

Qué bonito lo que nos dice San Pablo: Todo y todos estamos en ti, porque “el Padre te ha hecho cabeza de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra”.

¡Todo en ti! y tú ahora conmigo.

Para darle una vuelta, no sé si en la cabeza o en el corazón, a lo que nos dices hoy, tengo que situarte en ese momento tan especial como es tu última cena con los amigos, la víspera de tu muerte.

Los sentimientos de todos, también los tuyos, están a flor de piel. Allí todo es vital, urgente, auténtico. Te estás despidiendo de los amigos. ¡Qué difícil es despedirse! ¡Qué difícil despedirse bien! ¡Qué difícil decir “hasta más ver”, dejando en los que se quedan razones para la alegría: “porque voy al Padre, voy a mejor”! Y dejar la cita para un re-encuentro en el regazo-hogar del Padre nuestro.

Y en ese ambiente escucharte: “yo soy el camino”, y “yo soy el compañero de tu camino”. ¡Abre los ojos, y me “verás” caminando contigo! “¡Confía en el Padre y confía en mí!” y la confianza te llevará por los caminos de la Paz.

Jesús, amigo, gracias por “irte hacia adentro”, por darnos tu palabra de honor de que en el Padre tenemos sitio, que tú quieres que donde estás tú, estemos tus amigos contigo. Transitar por ti es la tarea; caminar contigo es nuestra suerte.

En el Evangelio de hoy le dices a Felipe: “quien me ve, ya ha visto al Padre”. Ufff, eso sí que es sorprendente e inesperado.

Nosotros pensamos a Dios grandioso, omnipotente, inmenso, todopoderoso…

Y a ti te vemos tan cercano, tan a ras de tierra, tan humano, tan como nosotros… que nos cuesta mucho pensar que Dios nos enseña su rostro, sus entrañas en la sencillez de tu vida y en la debilidad con la que te nos presentas.

Te agradezco que rompas nuestras falsas ideas de Dios y que nos permitas ver en tu rostro, en tu vida, en tus sentimientos cómo es el Dios vivo. Dios es encantador, porque tú eres encantador, cercano, amigo...

Sé que a muchos el Dios que vemos en ti, les sabrá a poca cosa, porque ellos se lo imaginan más a lo grande, más triunfador, pero me alegra mucho que seas así. Aunque también sé que otros muchos, o muchísimos, no saben nada de ti, ni del Dios vivo…, ni quieren saber nada del Misterio Trinitario, el Misterio del Amor.