Skip to main content

ORACIÓN DEL V DOMINGO DE CUARESMA


22 Marzo 2026

¡Hola, Jesús, amigo querido!

Qué suerte y qué gusto escucharte; qué gusto verte. Porque Dios, el Amigo de la Vida, brilla en tus ojos y se nos descubre en tus palabras.

Yo soy el primer sorprendido, pero si intento verme en alguno de los personajes de este evangelio, con quien más me identifico es con Lázaro, al que todos dan por muerto y tú lo percibes como dormido. Todos ven un “se acabó”, y tú, sabiendo del Padre, ves que hay un despertar pendiente.

Jesús, yo, tu amigo, estoy enfermo.

Tu amigo está rígido y frío, encerrado sobre sí mismo, como en una tumba.

Tu amigo no huele todo lo bien que debiera y, a veces huele mal.

Tu amigo está enfermo de ese “ego” corrosivo que lo estropea todo.

Tu amigo tiene sed y va poco al pozo donde tú repartes Agua Viva.

Tu amigo se reserva zonas de sombras donde no deja entrar tu Luz.

Tu amigo no termina de poner a Dios en el centro de su vida.

Tu amigo se siente atraído o zarandeado por lo que poco importa…

Qué bueno escucharte diciéndome lo que dijiste de Lázaro: “esta enfermedad no terminará en muerte, servirá para que se vea la gloria de Dios”. “¡Vengo a despertarte!”. En ti, tengo solución. Necesito sentir que me miras a los ojos y, también como a Lázaro hoy me dices: “¡Ehhh, sal fuera, sal de esa tumba donde estás”! Sal de esa mediocridad en la que te acomodas. Sal de ese narcisismo tonto en el que te enredas.

Libérate del amo “don me apetece”, que te convierte en esclavo. Sal de ese “ego” que te desfigura y no te deja vivir en el amor.

¡¡Sal de la muerte!! ¡No lo dejes para mañana!

Qué bueno salir y encontrar tu mirada y tu sonrisa. Qué bueno escucharte: “desátenlo y déjenlo andar libremente”.

Tú no me das por perdido, tú no das por perdido a nadie. Tú siempre abriendo puertas a la vida y a la esperanza. Qué bueno. ¿Lloras por mí o lloras, más bien, por los que no se atreven a creer que en ti ya hemos vencido a la muerte?

Y, en medio de esta negrura escuchar tu grito vibrante: ¡¡Yo soy la Resurrección!! ¡¡Yo soy la Vida!!

“Yo he venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia”.

Gritar esto en un mundo donde la muerte parece reinar, parece una locura.

¡Es una locura!

Pero esas son las locuras del Amor de Dios.

Contigo, amigo Jesús, mi vida ya es inmortal.

Gracias.