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Oración del domingo XXXII


08 noviembre 2025

Hola Jesús!

¿Te acuerdas de aquel librito de viñetas sobre tu nacimiento, que se titulaba “Qué bueno que viniste”? Ahora lo recordé porque quería decirte:         

¡¡Qué bueno que viniste!!  ¡¡Qué bueno que sigues en el difícil camino por donde caminamos!!
¿Cuánto bueno nos ha llegado contigo? ¡Gracias por venir!
Hoy te veo hablando con los saduceos sobre la resurrección. Ellos no se enteran. Pero tú lo tienes tan claro… Tú sabes de Dios. Tú sabes, como nadie, que nuestro Padre-Madre-Dios es Amigo de la vida. Tú sabes que en su corazón todos estamos vivos y muy amados. Tu Luz hoy nos ilumina.
Tú eres la Palabra de Amor y de Vida que Dios ha dicho sobre este mundo, en el que, ciertamente, está la muerte, pero en el que, estando tú, está también el que ha vencido a la muerte. 
Quiero volver a escuchar contigo lo que nos dice San Juan al comienzo de su primera carta. Él no nos anuncia una doctrina, un credo. Nos anuncia lo que encontró cuando te encontró.
Nos dice: “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de la Vida… Les anunciamos la Vida Eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó… Les escribimos estas cosas para que vuestro gozo sea completo” (1ª Juan 1ss.).
¡¡Vaya que si estamos contentos!! 
¡¡Contentísimos!!
Tenemos sed ¡y contigo ha venido el Agua Viva! 
Queremos vivir ¡y contigo ha venido la Vida en plenitud y la Resurrección!
Amamos tanto a tantas personas y a tantas cosas, ¡y tú has venido ”para que nada se pierda”! Y nada se perderá.
Estamos envueltos en sombras de miedos, dudas, mentiras…
¡Y tú has venido como la Luz que nos ayuda a aclararnos!
Bien sabes que yo soy uno de los que quieren vivir. Por eso te agradezco tanto tu palabra: para el Padre, todos los hijos estamos vivos, vivos desde la creación del mundo, porque siempre hemos estado en su corazón. Y gracias por tantos que quiero, que se me han ido de las manos, pero que también están vivos, muy vivos, en el Amor y la Vida. 
Gracias Jesús, mi buen amigo.