Skip to main content

9 Un Capítulo para la Vida - ¡El Vaticano II!


31 octubre 2024

Es conveniente repasar nuestra trayectoria posconciliar. Estamos en la tercera década del siglo XXI, ya han transcurrido años. Lo que parece poco es mucho y no se trata de número, sino de un tiempo en el que se han producido impresionantes y en cierta medida inimaginable. Ha sido de “aggiornamento y vuelta a las fuentes”. Lo cual, a lo largo de estos años nuestros Capítulos se pusieron como objetivos la renovación y adaptación. Y se inspiraron en los documentos conciliares, sobre todo la Constitución Lumen Gentium (capítulo VI), el decreto Perfectae caritatis, y ya posteriormente, la Carta Apostólica de Pablo VI Ecclesiae santae.

Se intentó ubicar la Vida Consagrada en la Iglesia; renovaron los textos de las Constituciones. El resultado fue un deseo vivo de hacer del Evangelio la norma suprema, de recuperar con nitidez los rasgos carismáticos transmitidos por el Fundador, de introducir una visión teológica de los Consejos Evangélicos, de renovar profundamente la vida comunitaria y de configurar la aportación ministerial y carismática en la Provincia a la Misión de la única Iglesia.

Los Capítulos tuvieron como perspectiva y aliento en su proceso de renovación con la Exhortación apostólica de San Pablo VI Evangelica testificatio. Se tomaron serias decisiones respecto a la clarificación y estudio del carisma en el estudio de la vida del Fundador, se profundizó en la dimensión de signo y testimonio de la vida consagrada y en la pobreza contemplada como trabajo.

Se tomaron perspectiva ofrecida por la exhortación del Sínodo sobre la Evangelización y la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntuansi. Ésta supuso que cada Provincia religiosa encontrara su lugar dentro de un gran proyecto eclesial de evangelización y se favoreciera un modelo de comunidad inserta en los medios populares y evangelizadora con una clara opción por los más pobres. Y en lo inminente pasamos a la Vida Consagrada como Pasión por Cristo, pasión por la humanidad.

Para ello se utilizó el método: percepción de la realidad desde la fe y el carisma, discernimiento sobre ella y prioridades y propuestas. Se intentó una “mística” que orientara a todas las Fraternidades.

La Vida Consagrada se encuentra hoy en un momento “decisivo”, especialmente en los países tradicionalmente cristianos. Hoy es cuestión de vida o muerte.