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2 Un Capítulo para la Vida ¡Consagrados!


22 octubre 2024

Decir Capítulo es hablar de un símbolo y de un acontecimiento simbólico más allá de su utilidad.

Jesús es el Maestro de los “signos”. Todo en su vida adquirió carácter simbólico. Utilizaba con arte el lenguaje simbólico de las parábolas. Sus gestos de bondad acogida y curación recibían una fuerte impronta simbólica y se convertían en signos símbolos milagros del Reino. ¿De qué es “signo” nuestro Capítulo de pesimismo pasividad dejadez inoperancia…; de ilusión trabajo esperanza…?

Y la Iglesia ha sido y es Comunidad simbólica penetrada en su más íntimo ser de sacramentalidad. Lo simbólico de la Iglesia es enormemente rico e imaginativo. Y ahí estamos nosotros como “consagrados” que en (LG44) puso especial significatividad representativa simbólica de la Vida Religiosa. El Capítulo es en sí mismo un acontecimiento simbólico en el “encuentro fraterno” la “Oración Litúrgica” la “Sacramentalidad” (Reconciliación Palabra Eucaristía Fraternidad…).

La Asamblea capitular

Cuando se constituye la asamblea capitular con los hermanos como “representantes” de las distintas fraternidades emerge un símbolo antes disperso tal vez dormido... En esa Asamblea como Comunidad en la que brilla la luz carismática que el Bienaventurado de Asís encendió. Ese conjunto bullicioso y silencioso veterano y nuevo intergeneracional diversificado y contrapuesto es el símbolo vivo del presente de la Provincia y de la Orden. Lleva en sí la dignidad de la tradición y del presente. Se ocultan en él los gérmenes del futuro de los sueños y visiones del porvenir. Aunque se repitan la mayoría de los rostros capitulares (aunque se debería tomar en serio muy en serio en conciencia a la hora de la “elección” de los representantes pues no es cuestión de tomarlo a la ligera no votar o pasar… es necesario reflexionar para ver quién o quienes pueden y deben ser los representantes) nunca un Capítulo es como el anterior nunca el simbolismo litúrgico (la liturgia es siempre movimiento…) se mantiene detenido siempre hacia adelante con Esperanza.

Este grupo simbólico nos evoca al grupo constituido por Jesús: el grupo de los Doce y las mujeres que lo seguían –discípulos y discípulas- así también la Asamblea Capitular se convierte por la elección y delegación de los hermanos en el símbolo actual de “toda” la Provincia de su presente de su memoria de sus sueños ilusiones... Que en la Asamblea debemos estar presentes “todos”. ¡Esto no se debería olvidar porque en ello consiste el Capítulo! No hay que traicionar a los hermanos todos deben de estar presentes no trabajamos para los reunidos sino trabajamos para toda la Provincia para toda la Orden.

Quien sabe ver y percatarse descubre que la “comunidad-fraternidad o asamblea capitular” es todo un símbolo cuyo significado total siempre se nos escapa tal vez un rostro de rostros… tarde un tiempo en percibir cuál es el aroma colectivo –fraterno- que de esta asamblea emana cuál es su identidad histórica en este momento qué le está pidiendo Dios a los “capitulares”.