¡Hola Jesús!
Siempre eres el buen amigo aunque a veces nos cuesta ser “tu amigo” porque nos entretenemos en tantas “cosillas” que te dejamos por cualquier “historieta” después cuando nos ocurre algo volvemos y te llamamos ¡Amigo! ¡Señor!
Tú eres el amigo de siempre. El amigo que en las “duras” y en las “maduras” siempre tienes como amigo palabras dulces y a veces “durillas” o “serias”… Y hoy tocan palabras duras; duras pero llenas de luz y esperanza. Les he dado muchas vueltas intentando descubrir tu amor escondido en ellas y tu invitación a vivir en abundancia. He vuelto a pensar en lo de Pedro el otro día. Con la boca dice que tú eres el Mesías de Dios pero en la práctica colabora con Satanás para echarte fuera de los caminos de Dios.
Y me digo: ¡claro que Pedro tiene que arrancarse la lengua para no decir esos disparates ni a ti ni a nadie!
¡Claro que Pedro tiene que arrancar de su corazón esos miedos al fracaso y esa ambición por el triunfo!
Que más le vale entrar sin lengua… o sin triunfo (y mira Señor que a veces tenemos una lengua pero larga chismosa criticona… y otras veces tenemos unos deseos de triunfo de poder de mandar…) en el Reino que con ellos perderte a ti y perder el Reino. Y ahora estoy en la tarea de descubrir qué tengo que arrancar y cortar en mí aunque duela aunque me digan que estoy medio loco para ser de la gente con suerte que encuentran un Tesoro y son capaces de vender todo lo que tienen para conseguirlo.
Tú mi amigo Jesús no me quieres ver perdido en titubeos distracciones y un largo etc. Voy sabiendo que “escucharte” es encender la luz para ver lo que hay fuera y dentro.
¡Hay tanto bueno tanto de Dios escondido donde no lo esperamos...! Y nos lo podemos perder.
Y con eso de “son de los nuestros”…
¡Cuántos nubarrones se me han despejado!
¡Cuánto ha crecido mi alegría y mi esperanza en que “lo de Dios” va palante! y que coincide con lo que desea y necesita esta humanidad nuestra. Las cosas no van bien si va bien lo mío lo de mi grupo lo de mi partido lo de mi Iglesia.
¡Hay tanta gente buena que movida por el Espíritu de Dios están construyendo sin aspaviento y quizás sin saberlo el bien a su alrededor…!
¡Hay tantos vasos de agua dados por amor…!
¡Hay tantas sonrisas acogedoras que se nos escapan sin darnos cuenta…!
¡¡Son de los nuestros!! ¡¡Son de los nuestros!!
Gracias por enseñarnos a mirar por el lado bueno. Nos solemos fijar en aquello en lo que no estamos de acuerdo. Y entonces nos peleamos discutimos... y enfados. Pero si miramos en tanto que nos une en tanto bueno que hacen entonces nos abrazamos.
Hoy quiero expresarte mi alegría por los cristianos de otras Iglesias con los que nos une tanto ¡tanto!… Y también por tantos ateos agnósticos… y otros que pasan de mí de Ti y de tu Iglesia… con los que nos une tanto… ¡Son de los nuestros! Gracias por ellos.
Gracias por la esperanza y hasta el próximo Domingo.
Señor que así sea.
Bendícenos.
Bitácoras