¡Hola Jesús!
De nuevo te saludo en este domingo XXV (22-09-24), pero en esta ocasión desde el Convento de San Sebastián Mártir en el Condado de Concentaina (Alicante) mi nueva Fraternidad Franciscana en la que vivimos los Hermanos el gozo del Evangelio.
Con una bienvenida “ilusionante”, a la vez que celebramos los 800 años de los Estigmas del Seráfico Padre San Francisco de Asís, el 17 de septiembre, a las 19,30 horas, con nuestra iglesia bien nutrida de fieles, la fraternidad Franciscana, los Hermanos de la OFS. En la celebración “proclamamos” el pasaje de la Estigmatización (de T. de Celano), ante la Venerada imagen del Cristo de los Labradores (s. XVI) y la imagen de Nuestro Padre San Francisco de Asís.
Cantos, meditación sobre cada una de las “Llagas”, y al final cada feligrés depositó ante las imágenes un cirio, expresando la luz de Cristo, donde cada uno como “Rosas de sangre han florecido…”. Ese es nuestro deseo que florezca y vivamos el misterio de la Pasión de Cristo como la vivió San Francisco.
Con qué alegría y con qué asombro abro el corazón y me pongo delante de ti Señor. Hoy te veo libre y dispuesto a asumir las terribles consecuencias de tu vivir. En tu corazón sólo crece un “SÍ” enorme. Sí al Padre, sí a tu misión, y un sí a este mundo concreto al que no sé cómo consigues amar con un amor de tal calibre. Y te oigo empeñado en que tus discípulos acojan los caminos de Dios. Qué difícil lo tienes por más que lo intentes. ¡Qué torcidos estamos, qué rastreros nos movemos!
Cómo debió dolerte el que tus discípulos no sintonizaran contigo…, cómo te sigue doliendo nuestra falta de adhesión al Santo Evangelio. Después de tanto tiempo, de tantos desvelos, de tanto ejemplo que les has dado… y ahora te encuentras tú hablándoles de tu muerte y ellos hablando de quién manda más…, y nosotros entretenidos en no sé cuántas historias... No han entendido nada, no han cambiado nada... y a nosotros más de lo mismo y me pregunto: nos dice algo tu Palabra, tu Vida…
Ahí sigue Pedro pensando como Satanás y ahí están los demás peleándose por ser los primeros, y ahí estamos nosotros con los mismos temas. Debió ser terrible la sensación de fracaso que sentiste con ellos…, y nosotros aún con más astucia…
Y, asombroso, no les dedicas ningún reproche. Vuelves a encender la luz a ver si se aclaran, y si nos aclaramos. ¿Quiere alguno ser primero? En este mundo eso hay que peleárselo sin que ningún escrúpulo te frene. En el Reino de Dios, en el mundo nuevo que el Padre quiere y para el que me ha enviado, el camino para ser el primero es bajar y rebajarse para ponerse el último sirviendo a todos. No hay otro camino de grandeza. Ay, Señor, ellos no entienden, y nosotros tampoco entendemos, y a veces yo también me ofusco y no quiero entender.
Es que en tu iglesia no lo queremos entendemos. He visto muchas intrigas y peleas por defender “mi” puesto, “mi” papel en la comunidad, hasta el punto de ofender. Pero nunca he visto a nadie pelearse por el último puesto. Sólo a ti te veo dispuesto a dar la vida por todos, y subrayo, por todos, por los buenos y los malos.
Ellos terminaron entendiendo. Señor, ¿cuándo nos llegará a nosotros el momento de entender, de entrar por tu camino? Ya te he dicho otras veces que tu Espíritu, que gracias a Dios está suelto, tiene mucho trabajo que hacer con nosotros. Me encanta verte poniendo tu suerte en las manos del Padre. Y yo, viéndote, quiero también hoy ponerme en sus manos, para ser del Reino de los Cielos.
Desde Cocentaina, gracias Señor.
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