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¡ÁBRETE!


07 septiembre 2024

¡Hola Jesús! ¿Qué tal hermanos?

Hoy he subido al Real Monasterio de la Puebla y Villa de Guadalupe, que aparte de su espléndida belleza y Patrimonio de la Humanidad, pero no solo para la historia, sino para la vida de la Iglesia en su interior se encuentra la Secular y Venerada Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, la Madre y Patrona de esta augusta región de Extremadura. Y Reina de la Hispanidad.

Permíteme Señor que hoy también exclame:

¡Hola! Virgen Santísima, Madre de Cristo y Señora de Guadalupe.

Ella fue y es la “tierra” buena, fértil, dócil, obediente…, donde el Espíritu Santo “amasó en su vientre a Nuestro Señor Jesucristo. Ella la Hija del Padre, la Madre del Verbo (Hijo), y la esposa del Espíritu Santo.

Son siglos de historia, pero sobre todo son siglos de Fe, en la Madre del Señor. Fuiste y eres “tierra fecunda”, “palabra buena”…, en Ti, a lo largo de los siglos todos hemos sentido tu “generosidad”, “humildad”…, “tu manto” ha arropado a todos y tu corazón abierto a todos, y en momentos de dificultad personal interpersonal familiar social… e incluso eclesial pero Santa Virgen de Guadalupe hay tanta “sordera” y “mudez” y no me refiero en exclusiva a lo físico sino a la “sordera” y la “mudez” espiritual de tantos corazones cristianos para escuchar la Palabra de Dios.

Son estos tiempos de una escasa asistencia y participación en la vida Sacramental de la Iglesia. Hay tantos católicos que “tienen ojos y no ven tienen oídos y no oyen”. Incluso Madre tus hijos guadalupenses y lo siento en el alma y me produce lástima te visitan tan poco bueno ahora en estos días de septiembre nos ilusionan a todos las “Novenas” y la multitud de guadalupenses en tu “bajada de la Venerada Imagen a la cama de la Mora” en la noche del seis y no olvidemos que es el día litúrgico de Santa María de Guadalupe. Y aún algunos/as conservan la “promesa” de ir delante de ti Señora en procesión de “rodillas” por el claustro Mudéjar el Claustro de los Milagros.

Pero Señora de Guadalupe estamos o hemos creado una sociedad de “dioses falsos” y así somos los que nos hemos condenado a la soledad –qué triste la soledad que viven nuestro mayores…- incluso viviendo en compañía.

¿Sabes que hoy es relativamente frecuente que dos personas que viven en el mismo edificio desde hace años no hayan pasado de un “buenos días” -y ya es mucho- que no sepan sus nombres que sólo sepan en qué “planta” –y me parece mucho- del edificio viven sus días? Esto es terrible porque nos deshumaniza y por lo frecuente trágico... es la norma de convivir. El ambiente que corre a “galope” el individualismo… está matando eso tan sano y tan enriquecedor de las relaciones humanas en nuestro lenguaje: “Vida Fraterna”.

Y esto y más mucho más de la vida a la mayoría le da igual y además “pasan”… el asunto no va conmigo es la respuesta cómoda y egoísta. El sordo sólo oye sus voces sólo se oye a sí mismo. Se pierde la inmensa riqueza que Tú y los demás podemos aportarle. Se condena a la soledad y a la mediocridad... el fruto del egoísmo imperante.

Perdona Señor somos de los sordos peores esos que tienen oídos y han decidido no oír. Necesitamos no un milagro de segunda, necesitamos un milagro de los grandes.

Jesús, amigo. Aquí estamos los sordos de hoy. ¿Ya no sabes o no quieres hacer el milagro de ayer? ¿O lo estás intentando y no consigues que escuchemos tu invitación? “¡Effetá!”, ¡Ábrete! ¿Eso con quién va, a quién va dirigido tu grito? ¿Qué va conmigo? ¿Ese “¡ábrete!” es para mí? ¿Te has dado cuenta que estoy cerrado sobre mí mismo, que sólo me importa lo que me beneficia o me agrada, que todo lo mido y lo valoro con mi varita mágica?

La vida de fuera no me llega, ¡socorro! Las alegrías y el sufrimiento de las personas no me afectan, ¡socorro! Soy amor y no amo, ¡socorro! Dios me habla y no escucho, ¡socorro! Puedo sembrar vida y alegría y no lo hago, ¡socorro! Dice el evangelio que para curar al sordomudo tuviste que trabajar duro, que no te fue fácil. Con nosotros vas a tener que hacer un esfuerzo extra. Y hoy te pido que lo hagas. Grítame fuerte, muy fuerte: ¡¡Ábrete, ábrete, ábrete!!

¡Deja que la Luz, la Vida y la Alegría te llenen! ¡Deja que el Amor te haga nuevo!

Y cantaré tu bondad y diré a todos: Jesús ha sido bueno conmigo, contigo, con todos.

Pero Señor permíteme que en este día me despida de ti, a través de tu Madre Santísima.

¡De todos seáis loadas, oh Virgen de Guadalupe!