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Creciendo en la Fe


31 Agosto 2024

¡Hola Jesús!

Cómo estás porque nosotros aunque he dejado las “Afortunadas” y ahora estoy en el sur de la Península Ibérica estamos pasando unos días… ¡qué calor! bueno tus hijos andaluces exclaman ¡Ojú qué caló quillo!

Hoy en el Deuteronomio (4 1-2. 6-8) vuelves a invitarnos a observar los Mandamientos porque así seremos sabios y prudentes eso Señor estamos tan faltos de prudencia esa de la buena que es la tuya… serlo a tus ojos porque nos has llamado a ser un pueblo una Iglesia sabia prudente santa… y todo se basa en el amor a Ti y a los hermanos…; tu amigo Moisés nos dice que estamos en la vida para escucharte… porque así los Hebreos entraran en la Tierra Prometida nosotros más llenos decimos “el cielo”. Y Tú le dijiste a Israel “eres una nación santa y justa” y ya ves cómo anda tu antiguo pueblo de guerra en guerra… bueno Señor nosotros no debemos alardear mucho porque a veces en cada uno en cada familia en cada iglesia por pequeña que sea andamos con unas “guerrillas” “problemáticas” “enfados” “enemistades”… mejor no seguir porque tampoco somos ese pueblo sabio prudente justos y santos… ¿santos? ufff Señor qué cosas nos pides… porque vivimos un poquitín sobrados de “malas intenciones”… y eso bien sabes que viene del interior de nuestro corazón impuro.

Y yo Señor siempre queriendo ser tu amigo. Siempre buscando nuestro bien. Hoy abriéndonos los ojos con tu verdad limpia con tu verdad certera. Lo tuyo siempre es verdad de Dios. No lo tuviste nada fácil con “los de la religión”: ni con los sacerdotes del templo ni con los santurrones fariseos ni con los que se encargaban de torcer y retorcer la ley de Dios y luego tenían el atrevimiento de imponer a la gente sus ocurrencias religiosas. Da gusto escucharte decir: “mi yugo es suave y mi carga es ligera”. ¡Fuera tanto empeño de buscar razones para declarar al otro no merecedor no bueno! Tu manera de tratar a todos les rompía su tinglado de personas puras o impuras y sus tradiciones. Jesús tú no eras sacerdote del templo no eras sacerdote para repetir una y otra vez los mismos ritos “para alabanza de Dios”.

La carta a los Hebreos nos dice que tú eres Sumo Sacerdote y que el rito que ofrecías todos los días al Padre era: “Señor aquí estoy para hacer lo que tú quieres”. No ofreces rituales bien ejecutados sino la propia vida bien vivida como Dios quiere. La religión verdadera es una vida vivida en amor. Lo otro… Tú eras un profeta de Dios. Tú ponías verdad en tanta mentira tanta habladurías y critiqueos que nos montamos ponías amor en medio de tanto egoísmo cerrazón… “cabezonadas”... tantas historietas…

Denuncias el culto vacío sin sentido sin vida el culto sin Dios porque el corazón no está en el culto que se ofrece. Denuncias la trampa de haber convertido la religión de Dios en un tinglado de tradiciones humanas y a la hora de inventar costumbres tradiciones para eso lo pintamos muy bien y buscamos costumbres de todo tipo y modelo. Y tú Jesús no condenas el lavado ritual como tal; lo que objetas es que los fariseos buscan desplazar a Dios de ser el centro de sus vidas a favor de reglas transmitidas por la tradición. Están más preocupados por la letra de la Ley que por su espíritu. Es desde adentro de donde surgen las malas intenciones. Ser inmundo no proviene de comer tal o cual alimento o de lavarse o no lavarse sino de un “corazón impuro”. En ese momento el corazón era visto como el asiento del libre albedrío: la conciencia y las emociones.

Los sacerdotes de los ritos y a veces hay tanto que se tapa con “ritualismos”… que no arriesgan su vida. Los profetas lo daban todo todo todo sí todo por el Reino de los Cielos. Pero también Señor sabes que te la estabas jugando por lo que decías y por lo que hacías. Señor ¿por qué en la Iglesia pedimos tanto por los sacerdotes para el culto y no pedimos profetas que nos ayuden a ver la verdad y la mentira de muchas cosas que hacemos y decimos o no decimos? ¿Por qué tenemos tanto miedo a los profetas que nos pueden llevar al Evangelio?

Pero Señor hoy nos dan miedo ser “profetas evangélicos” y a la vez cuando tenemos en nuestras manos los libros de los profetas qué capacidad y cuántas razones bueno digo razones pero bien sabemos que son “tonterías”… para pensar que desacreditamos a los profetas y no caemos en cuenta de que cada bautizado somos y estamos llamados a ser “profetas de la Buena Noticia” y olvidamos de que Tú Señor eres “el PROFETA”.

Amigo querido hoy quiero pedirte desde el corazón por la Iglesia. Sé que estás en ella porque tú no abandonas a nadie y nuestros pecados no te espantan. Señor que nuestra fe sea “ponernos en tus manos para lo que quieras”. Que nuestro culto sea vivo verdadero y sentido en y desde el corazón porque tú eres el buen “regalo” y uno de los mejores “regalos”: tu PALABRA y tu CUERPO tu VIDA.

Aunque a veces lo tenemos bien empleados que nos digas “¡Hipócritas!” porque nuestro corazón está lejos muy lejos.

Ayúdanos Señor danos ese pequeño empujoncito que todos necesitamos de vez en cuando. Que así sea.