GRACIAS A DIOS que nos ha acercado estos días
Lo decía Cali, la maestra de vida interior que ha dirigido el Encuentro de Silencio y Oración de este fin de semana en Santa Ana de Jumilla.
Un entorno privilegiado dentro de un bosque mediterráneo, un convento alcantarino perfectamente conservado y por el que pasaron y dejaron huella San Pascual Bailón, el beato Andrés Hibernón o el venerable Juan Mancebón, y un grupito de cristianos gustosos de saborear a Dios sin prisas y a conciencia.
Una familia al completo, gente de la enseñanza y la sanidad, una funcionaria municipal, amas y amos de casa, un par de jóvenes, algún jubilado y dos frailecillos... Meditaciones, charlas, oraciones litúrgicas, paseos y danzas contemplativas, la eucaristía, mucho tiempo para el silencio personal. Vamos, lo que San Francisco escribió en la bendita Regla Bulada que este año cumple ocho siglos:
“tener siempre el espíritu del Señor y su santa operación”
Pero en plan Iglesia sinodal y -fue casualidad, la verdad- dirigido todo por chicas.
Una verdadera bendición del Altísimo y Sumo Dios.
Fray José María Roncero
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