El relativismo es una corriente filosófica que ha estado presente en la reflexión y el desarrollo de la filosofía a lo largo de los siglos, desde la antigua Grecia hasta los tiempos posmodernos en los que nos encontramos.
Para el relativismo actual pocas cosas son estables; todo es relativo y temporal, depende de las circunstancias o de la capacidad de argumentar a favor o en contra de aquello que queremos defender.
En la vida cotidiana todo puede ser o no ser, según convenga; así actuamos con un estilo de vida u otro. Todos y todas nos vemos influidos/as por el relativismo, y por eso hemos de preguntarnos en qué sentido somos relativistas o actuamos desde convicciones profundas.
No podemos olvidar que vivimos en una «sociedad líquida» e invertebrada, una sociedad incierta y volátil, en la que todo fluye, como nos dice Bauman; pero… ¿hacia dónde caminamos en este proceso? Si a lo anterior añadimos que son tiempos de predominio del yo —«lo que me mola», «… me gusta», «… me apetece» y «lo que no…»—, esto nos lleva a concluir que si hay alguna verdad es la del propio yo («yoísmo» normalizado), girando alrededor de mi conveniencia.
Además, desde esta realidad, nos preguntamos:
— dónde encontrar espacios seguros, serenos y pausados, donde afrontar las dificultades con calma, donde dejar tiempo a ahondar en lo profundo de mi existencia, dejando atrás lo rutinario para explorar nuevas posibilidades;
— ¿cómo aceptarnos como personas y aceptar un sentido de pertenencia que nos ayude a crear nuevos oasis, que nos permitan cargarnos por dentro, para vivir con sentido y abrirnos a nuevos horizontes?
Para vivir desde un proyecto de vida ilusionante, en este mundo nuestro, necesitamos ambiente y personas —comunidades— que favorezcan el crecimiento interior, tanto personal como comunitario.
San Francisco de Asís supo crear verdaderos espacios de oasis de paz, fraternidad y encuentro con uno mismo, con los demás y con Dios («El Señor me dio fe…, hermanos…» [cf. Test]).
Esto es lo que te proponemos:
Si el hermano Francisco construyó verdaderos oasis,
¿te animas a buscarlos con nosotros?
¡Ven y lo verás!
Te esperamos.
Severino Calderón Martínez, ofm
Bitácoras