100 años de presencia franciscana en Cáceres

El domingo 3 de mayo tuvo lugar en la iglesia conventual de santo Domingo de los hermanos franciscanos de Cáceres una Eucaristía de acción de gracias, presidida por el obispo de Coria-Cáceres D. Francisco Cerro Chaves, por los 100 años de presencia franciscana en dicha ciudad.

"El hábito franciscano ha convivido siempre con el pueblo cacereño, siendo testigo de sus glorias y de sus desgracias, de sus rencillas y sublevaciones y de sus largos períodos de paz y prosperidad”.

Así da comienzo la Crónica del Convento-Colegio de san Antonio de Padua en Cáceres, fechada en el mes de marzo de 1915.

Efectivamente, el hábito pardo ha acompañado la vida de los cacereños: desde 1472 que se dio principio a la obra del Real Convento de san Francisco. En 1659 se construye la enfermería de san Antonio, actual convento de Jerónimas y más tarde la de san Pedro de Alcántara, recientemente abierta al público; además del convento de religiosas franciscanas de santa Clara y el de san Pablo. Y la nunca desaparecida Orden Franciscana Seglar.

Las leyes de exclaustración y desamortización de los años treinta del siglo XIX, obligaron a los religiosos a abandonar sus conventos.

Después de los trámites legales necesarios, el día 12 de octubre de 1914, el obispo de Coria D. Ramón Peris Mencheta firma el documento autorizando la fundación. El día 7 de marzo de 1915, el arcipreste-secretario Dr. D. Vicente Cosme Navarro y el párroco de Santiago, D. Feliciano Rocha, hacen entrega de la iglesia de santo Domingo a los religiosos Franciscanos de la Provincia Bética que celebran por vez primera los Sagrados Misterios el día 8 de marzo de 1915.

{oziogallery 251}

Se cumplen, pues, cien años de la vuelta de los Hermanos Menores a esta ciudad. Cien años dan para mucho, y pasan como un suspiro; Cáceres ha visto pasar por esta iglesia, por este convento, por este colegio a hermanos que han resplandecido por sus virtudes y otros que tal vez dejen que desear. Miles de jóvenes han forjado su personalidad a la sombra del hábito de san Francisco, entre palabras cariñosas, muestras de amor, y también algún que otro cordonazo.

Ciento de fieles de esta diócesis han escuchado la salutífera Palabra del Señor de labios de frailes de cordón y sandalia.

Hoy, nos toca agradecer la vida de esos hermanos que quemaron su vida al servicio de la evangelización, educando a niños y jóvenes, predicando por nuestra Extremadura que el Amor no es amado.

Hoy nos toca no olvidar la lección de nuestros antepasados: unidos y al servicio de la Iglesia, a los pies de sus pastores.

Hoy, si cabe más que nunca, tenemos que escuchar la Palabra de Dios, el llamamiento de Cristo: el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vida, Yo soy la vid…

Agradezcamos al Señor estos cien años, alabémoslo por sus dones, bendigámoslo por sus beneficios y pidámosle la gracia de permanecer siempre unidos a la vida, unidos a Él, pues sin Él no podemos hacer nada.

 

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR