Visita del Ministro Provincial a Perú

Desde el 9 de julio hasta el 10 de agosto el Ministro provincial, Fr. Juan Carlos Moya hizo la visita a los hermanos del Vicariato Apostólico de Requena, en la selva amazónica de Perú.

Ha podido dedicar unos días a cada lugar de misión donde se encuentran los hermanos de la Provincia. Previo a entrar a la selva pudo entrevistarse con el Ministro provincial de la Provincia Misionera de San Francisco Solano y conversar sobre la situación de algunos hermanos de España que pertenecen a su Provincia y sobre la situación del hermano Juan Moya Santoyo, actualmente destinado a la fraternidad de Vélez-Málaga y que ha solicitado el permiso para incardinarse en nuestra Provincia de la Inmaculada Concepción.

El Vicariato apostólico de Requena tiene una extensión de 82.000 km2 y cuenta con una población de entre 140.000-150.000 habitantes distribuidos en unos 380 poblados que se ubican en las riberas de los ríos, destacando entre estos el Ucayali que, junto con el Marañón forman el Amazonas. La población es en su mayoría mestiza, aunque hay comunidades nativas tales como los Shipivos y los Shetebos. La edad media es muy joven, pues hay muchos niños. Si la desembocadura del Ucayali-Amazonas se encuentra a más de 3.000 kms, en cambio, la altura sobre el nivel de esa desembocadura es de unos 200 metros en la zona del Vicariato, lo que hace una idea de que cuando hay una creciente importante del río, la selva se llega a transformar en un gran mar. Si a esto añadimos que no hay roca, sino que todo es tierra, comprenderemos la dificultad para construir carreteras y la necesidad de comunicarse a través del río en lanchas, botes o canoas.

Los hermanos se hallan situados en cuatro poblaciones, a saber, Requena, Jenaro Herrera, Flor de Punga y Contamana. En Requena se encuentra el obispo que, además de su tarea como pastor del Vicariato, atiende la parroquia y las instituciones educativas de las que es titular. Entre estas instituciones educativas se encuentra un CEBE (Centro de Educación Básica Especial) donde hay niños y niñas con limitaciones físicas o psíquicas. En Jenaro Herrera está Fr. Antonio Soriano que atiende la parroquia, es responsable de un Cetpro, conjunto de talleres a modo de la formación profesional de aquí, donde se forman en un oficio los jóvenes que han concluido sus estudios obligatorios. En Flor de Punga se encuentra Fr. Florencio Mínguez que se apoyado por Fr. Enrique Iglesias durante los meses de junio a noviembre. En esta población, además de atender a la parroquia, también tiene un Cetpro y desarrolla una amplia labor social con jóvenes, ancianos y caseríos de su parroquia. En Contamana viven Fr. José Luis Coll y Fr. Antonio José Zambrano. Ambos llevan la parroquia y un CEBE. También desarrollan diversos proyectos sociales en toda la ciudad entre los que destaca el de viviendas dignas para familias sin recursos y talleres Luz y Esperanza, con los que capacitan a mujeres en cocina, costura o manualidades para que se puedan ganar la vida con su trabajo.

Todos ellos conviven con multitud de iglesias evangélicas o sectas, que se están extendiendo de una manera muy importante por todos los rincones del Vicariato. En una carta que el Ministro provincial escribió a los misioneros tras su regreso destacaba lo siguiente:

"Mi presencia entre vosotros ha querido ser nuevamente una manera de expresaros que la Provincia está junto a vosotros y que sois parte activa e importante de la Provincia. En reuniones y encuentros de diversa índole en la Provincia sale a relucir nuestra presencia en el Vicariato Apostólico de Requena. Es cierto que no todos los hermanos de la Provincia conocen con detalle la labor que realizáis en el Vicariato, pero creo que a estas alturas, es por todos conocido que en la selva de Perú hay unos hermanos que están misionando y que este es un proyecto de la Provincia. Muchas gracias a todos por vuestra entrega y fidelidad a la misión que Dios os ha encomendado... Vuestra vida tiene una dosis de gratuidad muy fuerte, tanto que si la vida no está fuertemente asentada en Dios es muy difícil llevarla adelante con paz...

Cada puesto de misión es diverso, porque la realidad es diversa y porque cada uno de vosotros sois diversos. Cada misión tiene su belleza, y también tiene sus retos, que no son pequeños. Ser fieles a vuestra originalidad, como a la diversidad del lugar donde os encontráis me parece algo de inmenso valor que me ha gustado experimentar. Gracias, hermanos, por vuestro testimonio de vida entregada a la gente de la selva, con la que tantos sectores sociales de Perú, entre los que se encuentra la misma iglesia, manifiestan poco interés.

Es evidente que las necesidades del Vicariato a nivel de personal son importantes... Soy consciente de que las edades de algunos de vosotros hace pensar que en pocos años tendréis que regresar a la Provincia. Esta circunstancia nos ha de llevar a seguir buscando posibilidades de hermanos y sacerdotes que puedan colaborar con el Vicariato. Por nuestra parte, trataremos de discernir junto a algunos hermanos la posibilidad de que se puedan incorporar a la misión para el siguiente trienio.

Otra dificultad importante es la vivencia de la fraternidad. El número reducido de hermanos provoca que tengáis que vivir en parroquias diversas para servir al máximo número de personas... También se observa la presencia de muchas iglesias evangélicas. Cuando os escucho hablar de esta realidad me reafirmo en que nuestro mensaje evangélico ha de ser el de la esperanza y de la vida, y no el del temor. No podéis llegar a todo, son muchos los caseríos que cada uno tenéis a vuestro cargo y muy limitadas las posibilidades de visitarlos todos con la frecuencia que requeriría una buena animación. Así las cosas, he podido constatar que vosotros sois los grandes referentes para la gente y también para las autoridades. A vosotros acude la gente en caso de grave necesidad, sean católicos o evangélicos. Y me llama la atención positivamente que no hagáis acepción de personas por causa de su confesión cristiana...

En cada uno de los lugares donde os encontráis observo que la dimensión social y evangelizadora van de la mano. Reconozco el gran trabajo que estáis realizando al dirigir los CEBE. También es muy notable el esfuerzo que hacéis con las becas para los jóvenes que no tienen recursos y quieren abrirse un futuro profesional de calidad. Junto a ello, los recursos que habéis facilitado a infinidad de familias para que puedan gozar de una vivienda digna. Y la cantidad de instituciones educativas de diversa índole y sanitaria de las que el Vicariato es titular. De igual modo, la cantidad de personas que acuden a vuestra misión a consultaros y solicitar alguna ayuda que alivie sus necesidades más acuciantes... Pero junto a eso, también veo con mucha esperanza los grupos parroquiales que estáis formando y que van asumiendo con mucha solvencia gran parte de la misión pastoral de las parroquias en ámbitos de la catequesis, de la caridad, de la formación... Junto a ellos también se perciben jóvenes que vienen por detrás y que se sienten motivados para seguir los pasos de sus mayores...

Deseo que algunos hermanos más de la Provincia puedan ir a conocer el Vicariato a lo largo de estos próximos años, de manera particular los más jóvenes. Este es un empeño que llevaremos adelante en el Definitorio. Si coincide con la sustitución de alguno de vosotros por motivo de vacaciones, mejor que mejor, pero el hecho de que algún hermano de la Provincia pueda ir a la selva y estar junto a vosotros creo que tiene un valor muy grande por el aprendizaje que se adquiere con vuestra escucha y testimonio..."

Seguimos acompañando a estos hermanos con nuestra oración, con nuestra cercanía y con nuestra solidaridad. Dios los siga sosteniendo en la pasión por servir a aquella porción frágil del pueblo de Dios.

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