Día lúdico de visita. Toledo

El día después de la Semana Santa se presta a dar un respiro para quitarse de encima el nerviosismo acumulado en torno a las actividades de la Semana Santa. En nuestro proyecto de vida siempre se incluye la posibilidad de actividades de descanso en común, como puede ser una salida de excursión a un determinado lugar de interés, pero muchas veces, todo queda en el papel y la buena intención, por las excusas de otros compromisos personales o la pereza de no saber a dónde ir.

Esta vez hubo acuerdo. La fraternidad ha estrenado coche y venía bien hacer un viaje de prueba de rodaje. Y por ello se acordó hacer una buena tanda de kilómetros hasta llegar a Albacete. Antonio, Vicente Gregorio y Pedro, montados en el nuevo coche se pusieron en carretera con dirección a Albacete, pare pasar el día con aquella comunidad de hermanos. La distancia es considerable desde Toledo a Albacete, pero el coche nuevo es cómodo, y aunque el conductor no estaba muy familiarizado con el manejo de botones, luces y demás accesorios de las prestaciones que ofrece el vehículo, con la ayuda del rúter y unas cuantas equivocaciones, hicimos el trayecto de ida y vuelta sin novedad.

La fraternidad de Albacete la componen cuatro hermanos y como actividad pastoral llevan la parroquia de san Francisco de Asís, situada en el centro de la ciudad; es una parroquia grande y bien estructurada con todos los servicios pastorales posibles de cara al número grande fieles que frecuentan el espacioso templo.

La visita entre hermanos siempre es un momento de alegría, de saludos e intercambio de noticias de nuestro mundo, en el ámbito de la vida de la Provincia. Naturalmente, en ocasiones como esta, los hermanos te enseñan la casa, te comentan sobre su actividad pastoral, y algunos, se dan un paseo por la ciudad. La parte fuerte de la visita se tiene alrededor de la mesa. Lugar distendido para hablar y compartir en familia cualquier comentario o chascarrillo entre los hermanos. Da calor y color la generosa preparación de la mesa, donde la imaginación del guardián anfitrión juega un papel importante, para quedar bien como anfitrión.

Para una Provincia, como la nuestra, de reciente creación, nacida de entre siete entidades con solera histórica, el contacto y las relaciones personales son muy importantes, para mejor conocerse y crear el ambiente propio con el talante de la fraternidad franciscana. Después de una amigable sobre mesa, nos despedimos de los hermanos y montado en el flamante Ford, dimos algunas vueltas de más para encontrar la carretera más adecuada para la vuelta. Y después de muchos laberintos hicimos parada en Alcázar de San Juan, para saludar a los hermanos de esa fraternidad y tomar un refresco.

La visita fue corta pero efusiva. Ecce quam bonum est habitare fratres in uno. A las 8.25 pisamos suelo de Toledo, y así concluimos el día de la Pascuilla.

Fray Gregorio Rivera Arellano, ofm

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