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Encuentro de pascua en Olivares (Sevilla)

Siguiendo el plan proyectado para la celebración del VIII centenario de la aprobación de la Regla 1223, los responsables en la zona V de la Provincia convocaron el encuentro el día 11 correspondiente al mes de abril. Esta vez, en forma de peregrinación al pueblo de Olivares (Sevilla), donde se celebra un año de jubileo en su hermosa excolegiata de Nuestra Señora de las Nieves.

Con más o menos de retraso todos los asistentes llegaron a tiempo. El lugar de encuentro era en la sede de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores. Después de los saludos y presentación de los representantes de la cofradía, el grupo se dirigió en procesión a la Colegiata, sede de la parroquia de Olivares. En la misma puerta santa jubilar se tuvieron las preces prescritas para ganar el jubileo. Acto seguido, ya todos dentro de la iglesia, se tuvo un acto muy emotivo donde los hermanos en ceremonia paralitúrgica renovaron la profesión religiosa, después de escuchar la lectura de la Regla.

A continuación, los hermanos escucharon también una breve información histórica en torno a la Colegiata y libremente recorrieron el recinto sacro admirando los retablos de puro barroco andaluz. Todos los hermanos antes de marchar firmaron en el libro de visitas del año jubilar.

Concluida la comida, el grupo hizo otro desplazamiento, ahora en dirección a nuestra casa de Loreto, para tomar el café invitados por los hermanos/nas de la OFS. En un encuentro sencillo y de familia nos dimos a conocer e intercambiamos saludos con los miembros seglares franciscanos de la fraternidad de Loreto. Encuentro breve pero cálido, antes de ponernos en ruta de vuelta nuestras respectivas casas. 

Ad maiorem Dei gloriam.

Fray Pedro Ruano

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Carta del Ministro provincial con motivo de la Pascua de Resurrección

El ángel habló a las mujeres: «Vosotras no temáis,
ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado.
No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho.
(Mt 28,5-6)
El Señor ha dado a conocer su salvación,
ha revelado ante los pueblos su justicia.
Éste es el día que hizo el Señor;
saltemos de gozo y alegrémonos con Él.
(OfP Sal 9,3.5)

A todos los hermanos, a las hermanas contemplativas, a todos los que de un modo u otro estáis vinculados al carisma franciscano:

El Señor está vivo: ¡¡¡Aleluya!!!

El primer día de la semana, después de sufrir los hechos luctuosos de la pasión y muerte de Jesús, todo se hace nuevo y brota la vida. Las mujeres —siempre por delante— que se acercaron al sepulcro, quedan sorprendidas al sentir cómo el sepulcro estaba abierto y la piedra quedaba movida.

Ellas, buscadoras del Señor amado, acudían a ungir un cuerpo inerte y, sin embargo, sus vidas se ven transformadas por el anuncio inaudito: Jesús, el Crucificado, ¡ha resucitado! Se ha hecho realidad lo que fue anunciando a los discípulos y que éstos no llegaron a entender.

 

En nuestro hoy, sintamos lo mismo que vivió San Francisco y así también nuestra vida saltará de gozo y alegría por la resurrección del Señor. Porque es justamente en nuestro hoy en el que se nos sorprende esta Buena Noticia, para que también nosotros nos sintamos invitados a vivir todo un camino de transformación y así ofrecer más intensamente nuestra consagración.

Si entre los múltiples dones recibidos por el Padre de las misericordias y por el cual dar gracias, está el don de nuestra vocación —como decía Santa Clara en su Testamento (cf. TestCl 2)—, el acontecimiento de la Pascua nos invita a despertar de cuaquier letargo y hacernos realmente caminantes en búsqueda, como las mujeres que fueron al sepulcro, para que vivamos una auténtica Pascua en la que el Crucificado Resucitado pase por nuestras vidas y nos despoje de todo nuestro
hombre viejo para que el ejemplo que nos ha dado se haga realidad en nuestras vidas.

Abrámonos a una auténtica actitud nueva, en la que la invitación a la conversión que ha ido resonando durante la Cuaresma se haga Vida plena en quienes participamos de la Pascua del Señor, de modo que broten nuevas actitudes en nuestro compromiso de creyentes y en nuestro ser interior.

Así pues, seamos criaturas renacidas en las que brille el resplandor de quien es el Agua viva, la Luz del mundo y la Vida de salvación.

¿Cómo hacerlo? Éstas podrían ser algunas pistas:

  1. Una oración más intensa y sincera, que nos libere de nuestras apetencias para estar abiertos cada día al querer de Dios.
  2. Una apertura al Espíritu para que sea Él quien guíe nuestros pasos y nos encamine por la senda de la auténtica búsqueda, no de los propios caprichos y autojustificaciones, sino de los caminos a los cuales el Resucitado quiere llevarnos.
  3. Una vida fraterna en la que broten signos auténticos de amor y compasión, desde el respeto y el cuidado del otro como regalo que Dios te ha confiado.
  4. Una apertura a la misión en la que brille diariamente la alegría del encuentro, pero también el anuncio que se proclama con obras —y cuando Dios quiera, con las palabras—; una misión evangelizadora que pasa primero por haber hecho la propia experiencia de encuentro hondo y profundo con el Resucitado.
  5. Una opción por la minoridad y pobreza para desmontar nuestras “glorias” y volver el corazón humilde para estar al lado de los desfavorecidos y excluidos de la sociedad.
  6. Y, porque sabemos de rutinas y nuestra fácil acomodación, un verdadero amanecer para que la forma y vida del hermano menor no quede reducido a unas palabras, sino que sea auténticamente la Regla quien nos empuje a centrar nuestra vida en el Evangelio y así que sea Jesús, el Señor, el que resplandezca a través de nuestras vidas.

Sigamos adelante, animados y esperanzados, porque la razón de nuestra vida no está en éxitos o fracasos, en gustos o en disgustos, en logros o en pérdidas, sino que nuestra razón de vivir cada día es Jesús el Crucificado que está vivo y resucitado.

Marchemos de nuevo a Galilea y hagamos de nuestra vida una Pascua. ¡El Señor verdaderamente ha Resucitado!

Recibe un cordial abrazo.

Fray Joaquín Zurera Ribó. Ministro Provincial
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Carta del Ministro General para la Santa Pascua 2023

Tú, Yahvé, sacaste mi vida del Seol, 
me reanimaste cuando bajaba a la fosa.  
(Sal 30, 4)

A todos los Hermanos de la Orden
A las Hermanas Clarisas y Concepcionistas
A los franciscanos y las franciscanas seglares


Estimados Hermanos y Hermanas,

¡El Señor les dé la paz!

En la pintura de la Resurrección de Piero della Francesca, Cristo se alza victorioso sobre la muerte, si observamos bien, podemos detectar una sombra de dolor en la expresión de su rostro. El Señor Crucificado-Resucitado, de hecho, atravesó la vida y la muerte hasta el final, experimentó toda la realidad en su condición de creatura, con sus contradicciones, incluso en los infiernos.

Es aquí donde mi pensamiento se dirige a San Francisco. Al inicio de su conversión, de regreso de una cena con amigos, se queda atrás, se detiene y experimenta una dulzura repentina y desconocida, fruto de una visitación interior del Espíritu (cf.TC 7).
Más adelante, en el encuentro con el leproso, tras el primer instinto de huida por la repugnancia de aquel cuerpo putrefacto, Francisco podrá finalmente abrazarlo y besarlo, experimentando que “lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura de alma y cuerpo” (2Test 3).
¿No será ahora esa fuente interior de dulzura la que le permitió hacer la Pascua primero con el leproso y luego con muchos más? El olor de la limitación y de la muerte lo abrió a la dulzura de la vida nueva: ¡Es Pascua!

El camino está marcado para nosotros, el paso es irreversible.
Celebrar la Pascua significa no apartar la mirada de la realidad humana en sus contradictorios aspectos luminosos y oscuros: el deseo de amar y de generar vida plena junto a las guerras, al sufrimiento de la casa común, los terremotos, a las heridas al diálogo y a la fraternidad entre personas, grupos, naciones, familias, en nuestra misma Iglesia y también en nuestra Fraternidad.
¿Cómo no reconocer la Pascua que irrumpe de estos “submundos”, puesto que la gracia del Resucitado hace nuevas todas las cosas y nos permite permanecer incluso ante el escándalo del mal, que a menudo parece vencer?

 

En el Centenario de la Regla, alianza de vida, queremos recibir con nuevo entusiasmo la llamada a testimoniar con la vida y la palabra la esperanza del Evangelio en los “infiernos” y en las grietas de luz de este tiempo, difícil de descifrar y siempre amado por Dios.
En Greccio, Francisco volvió a escuchar el Evangelio, pues quería ver con los demás la penuria y la pobreza en la que nació el Hijo de Dios, que se quedó con nosotros en la pequeña apariencia de un pan. El estilo del Evangelio es el de los pequeños y los pobres, libres de la tentación del poder y de la posesión, hechos capaces de construir pacientemente oasis de fraternidad y de esperanza con los demás, donde se aprende a escuchar y a caminar junto a muchos. Este es un camino de Pascua para nosotros hoy, para que el tesoro del Evangelio que vivimos como hermanos y hermanas llene este tiempo plagado de tanta violencia y deseoso de verdadera paz. 

Todo esto se hace posible si reconocemos que vivimos en una época en la que caminamos como “buscadores espirituales”, creyentes en el Crucificado-Resucitado y encendidos por el fuego de la Pascua sobre los caminos del mundo.
Mi felicitación se convierte entonces en una entrega gozosa de algunos pasos de vida:

  • El desierto cuaresmal nos ha llamado a luchar cuerpo a cuerpo con la palabra de Dios, con nosotros mismos y nuestra hambre, con la vida de tantas personas olvidadas: ¡Continuemos por este camino de luz! 
  • La Pascua irrumpe y supera la desilusión de los afligidos ¡Dejemos que irrumpa a través de nuestros miedos como la promesa y el comienzo de la verdadera paz, incluso en tiempos de guerra y de diversos “terremotos”!
  • Salgamos de nuestras demasiadas zonas de confort y finalmente inclinémonos hacia el/los otro/s, para aprender a llorar y a sonreír en las calles repletas de gente de todo tipo y reconocer en ellos los rasgos del rostro del Viviente; ¡atrevámonos a ser más “Orden en salida”!
  • Dejémonos enviar más lejos por los ángeles de la mañana de Pascua, para buscar a Cristo resucitado entre los vivos y no entre los muertos ¡Anunciémoslo a todos en la alabanza e invitación a la conversión!

Con la bendición de San Francisco, les deseo de todo corazón a todos una Pascua de vida en y a través de la realidad de la humanidad de hoy, de la que tantos participamos en distintas partes del mundo.


Hermano y siervo de Ustedes

Fr. Massimo Fusarelli, Ministro general OFM
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Charlas Cuaresmales en la Iglesia Franciscana-Universitaria de la Merced en Murcia

Los días 28 y 29 de marzo se han venido celebrando en la Iglesia Franciscana-Universitaria de la Merced en Murcia, las charlas Cuaresmales organizadas por el Instituto Teológico de Murcia OFM y la Comunidad franciscana de la Merced de Murcia.

Las ha impartido Fray Alberto Ramos Romero, Guardián de la Comunidad de Santa Catalina del Monte y Maestro de estudiantes. Con gran profundidad nos ha ido preparando en esta Semana de Pasión a la vivencia de los días de Semana Santa invitándonos a caminar hacia la Pascua, puesta la mirada en Cristo que nos mira y nos salva.

Podemos señalar la participación importante de fieles resaltando la fraternidad de la Orden Franciscana Seglar de Murcia y las Hermanas Franciscanas de la Purísima, así como un buen número de licos y religiosas que frecuentan las actividades del Instituto Teológico.

Fray Miguel Ángel Escribano Arráez

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XXXV Jornadas de Teología en el ITM

Durante los días 20 a 22 de marzo se han venido celebrando las XXXV Jornadas de Teología, organizadas por el Instituto Teológico de Murcia OFM Centro agregado a la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Antonianum de Roma.

El lema de este año ha sido «La reflexión franciscana en la Teología. Homenaje a los profesores franciscanos». Hemos querido hacer resaltar la importancia de la reflexión franciscana teniendo presente que no se puede quedar encerrada en las paredes de un aula, es un mensaje que se abre a la sociedad y que invita a hacer crecer en ella el diálogo y la reflexión de una teología que muestra a Dios en su relación con los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Hemos contado con tres conferencias la primera impartida por el profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Antonianum Fray Martín Carbajo Núñez ofm que versó sobre «El Señor me dio hermanos. Influencia de san Francisco de Asís en la encíclica Fratelli Tutti»

La segunda conferencia la impartió el profesor del Instituto Teológico de Murcia OFM Fray Miguel Ángel Escribano Arráez que nos habló sobre «La necesidad del diálogo de la teología con el derecho canónico en la construcción del Pueblo de Dios»

Terminamos el ciclo de conferencias con la presentación del libro del profesor de Franciscanismo Fray Sebastián López Talavera ofm, en la que participaron Fray Rafael Sanz Valdivieso ofm y el Ministro Provincial Fray Joaquín Zurera Ribó ofm.

Debemos resaltar la asistencia presencial a las conferencias y la presencia virtual al emitirlas por internet que ha facilitado la presencia de hermanas y hermanos franciscanos de Mozambique, Kenia, Chile, Colombia y Méjico, a lo que debemos unir un importante número de conectados en España.

Las conferencias se pueden volver a ver en el canal de YouTube del ITM en los enlaces que hay pinchando en el título de cada conferencia.

Fray Miguel Ángel Escribano Arráez

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Discernimiento en la vida cristiana, conferencia en Zaragoza

Conferencia sobre el discernimiento en la vida cristiana, en la Parroquia de Jesús Maestro de Zaragoza.

El pasado 17 de marzo, tuvo lugar una interesante y productiva conferencia por la importancia del asunto y del tema a tratar para los cristianos y por la centralidad que ocupa en el proceso sinodal, sobre “el discernimiento en la vida cristiana”, en la Parroquia de Jesús Maestro de Zaragoza, a cargo del hermano franciscano Fr. José Luis Coll Esteve, natural de Ontiyent, y que durante 10 años fue misionero en Contamana(Perú), y a la que asistieron la comunidad franciscana de Zaragoza, numerosos feligreses de la parroquia, además de contar con la presencia del Rvdo. D. Juan Mastral Polo y D. Octavio Pérez Paricio, Párroco y Diácono Permanente, respectivamente de la Parroquia de San Pío X, comunidad hermana en nuestro caminar.

La conferencia, comenzó con la intervención de Fr. Miguel Angel Lavilla, guardián del Convento de Zaragoza, y Párroco de la Parroquia de Jesús Maestro, para hacer la presentación y semblanza del ponente de la conferencia.

El Hno. Fr. José Luis Coll, comenzó la conferencia, explicando el significado de la palabra discernimiento, para después ir punto por punto, y explicar cuáles son los campos a diferenciar (campo de la moral, y el campo del discernimiento), las características del discernimiento, ¿dónde está la dificultad y cómo afrontarla?, los elementos del discernimiento (La oración, el conocimiento de nosotros mismos, y el deseo), ¿qué dinámica debemos seguir para el discernimiento?(Ponernos delante de Dios, Examinarnos a nosotros mismos,  Empaparnos de Jesús y su evangelio, Pedir respuestas; Un Movimiento de Amor).

Durante la conferencia, el Hno. José Luis, hizo alusión a unas palabras del científico y Premio Nobel, Albert Einstein:

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Carlos Masa Bescos

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