Apertura del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco en Alcorcón
La tarde-noche del pasado viernes vivimos un momento lleno de gracia al celebrar la apertura del VIII Centenario del Tránsito de nuestro padre San Francisco.
Comenzamos con la Eucaristía presidida por Fray Juan Pedro, párroco, quien en su homilía nos invitó a mirar a San Francisco como a un hermano que sigue mostrándonos el camino del Evangelio.
- Nos recordó tres claves que marcaron su vida y que hoy siguen siendo luz para nosotros:
- El perdón y la reconciliación, porque la paz comienza cuando damos el primer paso hacia el otro.
- La memoria agradecida, al reconocer que todo lo que somos y tenemos es don de Dios.
- La esperanza pascual, que nos enseña a mirar la muerte no con miedo, sino como el paso hacia la vida plena en Cristo.
Durante toda la celebración nos acompañaron los hermanos de la Fraternidad Franciscana, junto a representantes de los grupos parroquiales, la OFS local y numerosos fieles de la parroquia, así como de distintos lugares de la diócesis, compartiendo juntos la alegría de este acontecimiento.
A continuación tuvo lugar la celebración del Tránsito de San Francisco, que se inició con la procesión de entrada portando la imagen del Santo yacente.
Escuchamos la biografía de Tomás de Celano, que narra los últimos momentos de la vida del Santo, y como en aquella tarde especial de su tránsito volvimos a escuchar el Evangelio de San Juan, que el propio Francisco pidió que se leyera en su hora final. Después se cantó el Salmo 141, aquel que el Santo quiso oír antes de entregar su espíritu.
Finalmente, concluimos con un profundo momento de adoración al Santísimo, acompañados por los cantos del coro y la hermosa ambientación del altar, que ayudaron a mantenernos en oración ante el Señor.
Fue una noche de fraternidad, oración y gratitud, en la que recordamos que, como nuestro padre San Francisco, también nosotros estamos llamados a vivir cada día como un cántico de alabanza al Señor.
“Bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad.”
Al día siguiente, sábado 4, celebramos la Eucaristía solemne, presidida, como es tradicional, por un padre dominico. Con ello recordamos la antigua costumbre por la cual la Orden de Predicadores preside la fiesta de San Francisco, mientras que los Frailes Menores presiden la de Santo Domingo, signo de la fraternidad que ambas órdenes mendicantes vivieron desde sus orígenes.
La celebración contó con la participación de los grupos parroquiales y concluyó con un pequeño ágape fraterno en el patio de la parroquia.
Y así, con el corazón lleno de gozo y gratitud, hacemos nuestras las palabras finales del Cántico de las Criaturas:
“Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Bienaventurados los que hallará en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.”
Fray Juan Pedro ortega
Otras noticias
La Luz de Clara Brilló en la noche Veleña
Carta del Ministro general para la Solemnidad de Santa Clara 2026
Cena franciscana en Vélez-Málaga
Bitácoras