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En primera línea

Procesión extraordinaria del Señor de Alcorcón


27 noviembre 2021
Procesión extraordinaria del Señor de Alcorcón

Se presentaba oscuro el día y la predicción meteorológica auguraba lluvia para la hora señalada, pero finalmente a las seis de la tarde sonaban las campanas y se abrieron las puertas de su casa tras casi dos años sin poder devolver a su Pueblo todas las visitas que recibe.

Por fin, pensamos todos los que lo llevamos en el corazón. Cristo Rey del Universo, está en sus calles.

Durante algunos días la emoción, el sentimiento, la alegría y la pasión que nos anima a ser los pies de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli nos ha hecho sentir en nuestra carne y en nuestra alma como se acercaba poco a poco el día de volver a salir a las calles junto a ÉL, sobre nuestros hombros y con la Fé de creer que su presencia es eterna dentro de nosotros.

Pertenecer a una cuadrilla de hermanos y hermanas que encuentra en el interior de su alma el camino para conocer, sentir y llevar junto a nosotros a Cristo en el discurrir de la vida diaria, nos hace plenos y conscientes de lo que representa haber sido elegidos por ÉL para que ser también sus compañeros y sus pies en la tierra, por las calles de este bendito pueblo llamado Alcorcón al que se presenta con toda la Majestuosidad de su Imagen, pero también con la Humildad y la Paciencia de su mirada y sus manos entrelazadas que ofrecen a todos, sin distinción, Humildad y Paciencia para desatar todos los gruesos nudos que acompañan nuestra existencia.

La vida durante estos dos últimos años ha sido difícil y dura, durísima en muchas ocasiones. La enfermedad y la crisis económica se han llevado por delante vidas, ilusiones, negocios, sueños, promesas. Como digo vidas, muchas personas han padecido la enfermedad, y la esperanza y la fé en Jesús de Medinaceli les ha hecho recobrar la salud, otros también en esa misma esperanza y fé han acudido ya a su llamada eterna, dejando a sus familias por algún tiempo retrasadas en una curva del camino que no permite ver al ser querido, pero reconfortadas de saber está junto al ÉL en su Reino Glorioso.

Por es, conociendo que su Pueblo necesita consuelo, amor y esperanza, y aunque sus anderos estábamos a su lado y a su disposición, dentro y fuera de su casa, en cualquier circunstancia, todos en nuestro íntimo corazón sabíamos que iba a querer salir... Y QUISO SALIR, y no llovió, para que toda la gente viese a Cristo Rey del Universo, y así notar su presencia, sentir irradiar su amor y su mirada que es capaz de fortalecer los corazones de todos los que quieren necesitarle, quieren sentirle y quieren amarle.

Nuestro pueblo llenó sus calles, algunas, benditas calles por las que pasó dejando su PRESENCIA ETERNA y REAL, presencia constante, desinteresada y amable que sintió todo aquel que quiso acercarse a pedirle, a orarle, a sentirle, a mirarle de cerca...despacio, como se mira desde el corazón.

Cuantas sensaciones vividas, sentidas, gozadas, egoístamente disfrutadas durante el tiempo de mantenerlo en los hombros.

Gracias Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, gracias por tu Paz, por tu Amor, por tu Esperanza que ha renovado la confianza y la fé iluminando con su luz y su fuerza nuestro sendero de vida.

Eduardo Serrano (Andero de Jesús)

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