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En primera línea

San José, un hombre con corazón de Padre.


18 Marzo 2021
San José, un hombre con corazón de Padre.

Comentario a la Carta Apostólica "Patris Corde" del Santo Padre Francisco.
El Papa Francisco ha querido dedicar un año a San José. Del 8 de diciembre 2020 hasta el 8 diciembre de 2021, con la modalidad indulgencias que se establecen en el correspondiente Decreto de la Penitenciaría Apostólica, con motivo del 150º aniversario de su proclamación como Patrón de la Iglesia Católica por el Papa Pio IX, Beato, el 8 de diciembre de 1870, tras la conclusión precipitada del Concilio Vaticano I.

A tal fin, el Santo Padre Francisco, ha publicado una Carta Apostólica, con el título Patris Corde, en la que comparte algunas reflexiones personales, fruto de su devoción personal, traduciendo al presente la piedad josefina para toda la Iglesia, dibujando con colores bíblicos el icono José, un hombre con corazón de padre, que ama a Jesús, su hijo, junto a María, la madre del Señor.

La Carta desgrana en siete puntos esta forma de amor paterno del carpintero de Nazaret: Padre amado, en la ternura, en la obediencia, en la acogida, en la valentía creativa, en el trabajo, en la sombra. En ellos, el Papa ofrece una remodelación audaz de la figura del Santo, afirmando no sólo su intercesión, sino sobre todo su valor paradigmático,  como modelo a imitar por el hombre y la mujer de hoy, en la compleja situación global de pandemia, para que sean evangelizadores con espíritu en esta Iglesia en salida misionera.

El Obispo de Roma subraya el objetivo de esta Carta y Año: que todos puedan encontrar en San José un intercesor cotidiano, un apoyo oculto y un guía discreto, en el marco de la actual crisis sanitaria, social y económica. Pues S. José, con su protagonismo singular de ‘segunda línea’, en la historia de la salvación, ilumina la labor silenciosa de aquellos que están escribiendo los acontecimientos de la historia, sosteniendo con discreción a tantos en la dificultad del Covid-19.

A la tradicional presentación del carpintero de Nazaret, como prototipo del trabajador cristiano, el Papa Francisco, añade otras claves de lectura espiritual de José, en línea con los acentos del magisterio de su pontificado: ternura, acogida, creatividad, paternidad, discreción, cuidado, perdón, reconciliación, acogida del diverso, solidaridad ante toda miseria, autonomía de la persona…

Son puntos de fuerza de su enseñanza y de su forma de dialogar con el mundo contemporáneo. Subrayados en los que vuelve a insistir poniendo en valor la típica y original fuerza evangelizadora de la piedad cristiana o religiosidad popular.

Nos proponemos la tarea de recensionar a modo de síntesis este documento que transpira la sensibilidad espiritual del Papa Francisco, su devoción personal a San José y su solicitud pastoral para mostrar la paternidad cordial de José como modelo, ejemplo y motivación para estos tiempos marcados por la orfandad espiritual.

Francisco, lejos de la nostalgia rancia de modelos del pasado, nos invita a sacar del hontanar de la Biblia, el sueño de una paternidad evangélica para el s. XXI; una paternidad, del cuidado, con ‘corazón de padre’, como la de José por Jesús, como la de Dios por todos nosotros.

Lo mejor para apagar la sed del alma, es ir a la fuente y abrevar el espíritu en las aguas originales. Por eso, lo mejor y más bueno sería leer la Carta Apostólica. Invitar a su lectura es el objetivo de estas hojas. 

SÍNTESIS

  1. Padre amado

El Papa recuerda cómo la paternidad del esposo de María ha traducido en servicio y sacrifico el don de todo su amor a la vida y misterio, ministerio y misión de Jesús. Por eso en la Iglesia, el pueblo y los santos, le han profesado fervor y devoción; confianza que se concentra con aquella expresión: ‘Id a San José’ de sabor y raíces bíblicas, de ecos teresianos, cuando José provee pan para el pueblo hambriento en Egipto (Gn 41,55)[6].

  1. Padre en la ternura.

José cuida el crecimiento de Jesús. Jesús vio en José la ternura de Dios, ‘que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona’.  Jesús aprende de la experiencia espiritual de José a mirar con ternura la verdad de nuestra fragilidad y angustia, debilidad y miedos como camino espiritual de confianza creyente en la voluntad, historia y proyecto de Dios: en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca.’

  1. Padre en la obediencia.

En el Evangelio, Dios se sirve de una terna de sueños para manifestar la voluntad de su plan de salvación a José. Tras el primero, José acepta la situación, supera su drama y salva a María misteriosamente encinta. Después del segundo, toma a María y al niño y huye a Egipto, salvando madre e hijo de la persecución y muerte segura. Al despertar del tercero, regresa a Israel y se retira a Nazaret para evitar riesgo a su esposa y al hijo.

José, cumple la ley civil al ir a Belén, para censarse, cuando nace Jesús, que es censado en el Imperio Romano. También cumple la ley religiosa hebrea en la circuncisión del niño, en la purificación de María, en la presentación del primogénito al Señor, en la celebración de la Pascua en Jerusalén, en la enseñanza a Jesús a someterse a sus padres… en Nazaret, Jesús guiado por José, aprende a hacer la voluntad del Padre.

El Papa afirma con claridad que José pronuncia con su vida y ejerce con su paternidad un personal ‘fiat’ al plan de salvación Dios con el que colabora.

  1. Padre en la acogida.

José con su acogida incondicional, respetuosa y amorosa de María, se hace maestro y modelo de respuesta que nos libera de explicaciones, expectativas y decepciones pues La vida espiritual de José no nos muestra una vía que explica, sino una vía que acoge.’ Su reconciliación con lo que acontece en la historia le dota para poder captar el significado profundo de los acontecimientos, tantas veces inesperados y contradictorios, acogiendo lo que no hemos elegido, pero que acaece ante nosotros.

El realismo cristiano acoge lo que existe y que tantas veces no se explica, y lo dota de un sentido de fe acogiendo la vida sin exclusiones. Porque Dios elige al débil, al huérfano, la viuda, el extranjero… y Francisco comparte un deseo: ‘Deseo imaginar que Jesús tomó de las actitudes de José el ejemplo para la parábola del hijo pródigo y el padre misericordioso’.  

  1. Padre de la valentía creativa.

Dios actúa a través de eventos y personas. José es al hombre ‘milagro’ por el que Dios se ocupa de los inicios de la redención. José con su valentía creadora busca y adecenta un establo para que nazca el Hijo de Dios, organiza un viaje para huir y salvar al Niño…

La buena noticia del plan de salvación busca su camino para cumplirse, por encima de la arrogancia y violencia de los poderosos, por encima de las fuerzas contrarias, con valentía creativa, con confianza en la providencia.

A veces parece que Dios no ayuda, pero nunca nos abandona, sino que confía en lo que nosotros podemos planear, inventar y encontrar… José tuvo que conseguir, comida, trabajo, techo en Egipto, salvando el tesoro de la madre y el hijo; sufriendo como tantas familias migrantes de sus tierras por la guerra, el odio, la persecución y la miseria.

José custodia, vela, defiende y promueve al Hijo de Dios y a su madre… custodia a la Iglesia para que custodie y ame en cada generación a Jesús y a su madre, María. Jesús, es el ‘niño’ que se identifica con los más necesitados, pobres, sufrientes, enfermos, extranjero… Aquellos mismos que José sigue custodiando, son los mismos que la Iglesia ama preferentemente con solicitud, cuidado y responsabilidad paterna: ‘amar al Niño y a su madre; amar los sacramentos y la caridad; amar a la Iglesia y a los pobres. En cada una de estas realidades está siempre el Niño y su madre.’ 

  1. Padre trabajador.

Jesús aprendió de José el valor, dignidad y alegría del significado de comer del fruto del trabajo propio. Hoy que el trabajo escasea, emerge como una cuestión social urgente y urge renovar la conciencia de su dignidad, San José es un patrono ejemplar de los trabajadores.

El trabajo es participación en la obra de la salvación, en la llegada del Reino. Es desarrollo de las potencialidades y cualidades personales al servicio de los demás. También es desarrollo del núcleo familiar, que si carece de trabajo está expuesto a la desesperada y desesperante solución de la disolución.  La dignidad humana requiere la posibilidad de un sustento digno para todo hombre y mujer, para toda familia.

La crisis económica y social, cultural y espiritual puede llevar a redescubrir una nueva normalidad en la que nadie quede excluido. San José nos recuerda que el Dios hecho hombre no desdeñó el trabajo. La pandemia del Covid-19 nos llama a revisar nuestras prioridades ante la pérdida del trabajo para tantos hombres y mujeres: ‘Imploremos a san José obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: ¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!’ 

  1. Padre en la sombra.

José con su cuidado paterno es como una parábola de la sombra de la presencia Padre sobre Jesús: lo auxilia, protege, acompaña.

No se nace padre, sino que se hace. No es sólo tener un hijo, sino hacerse cargo de él, responsabilizarse de él y de su vida. Hoy vivimos en una sociedad donde tantos niños parecen no tener padre. También la Iglesia necesita padres verdaderos al estilo de José.

Ser padre es introducir al hijo en la experiencia real de la vida para que pueda elegir, ser libre, salir... La castidad de José, no es solo una indicación afectiva, sino la actitud de no poseer. Sólo el amor casto es verdadero amor. Dios mismo ama con amor casto a los hombres, respetando nuestra libertad. La lógica del amor es siempre la lógica de la libertad. José vivió este amor libre: ‘nunca se puso en el centro. Supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida.’

El Papa afirma que la felicidad de José no estuvo en el auto-sacrificio, sino en el don de sí mismo. Conoce la confianza, no la frustración. Su silencio está lleno de gestos concretos confiados… El mundo necesita de padres, no precisa de aquellos que ejercen o reclaman posesión, autoritarismo, servilismo, opresión, asistencialismo, destrucción.

José es ejemplo de una paternidad auténtica, evangélica, que respeta el misterio de la libertad de la vida de los hijos confiados a su cuidado; para que caminen hacia una autonomía de vida. La paternidad humana es siempre sombra de una paternidad superior: la paternidad divina. José es sombra del Padre y ‘sombra que sigue al hijo’.

Se necesitan vocaciones paternas (al sacerdocio y a la vida consagrada, al matrimonio y a la vida de familia) maduras y hermosas, generosas y alegres: ‘Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio.’ 

CONCLUSIÓN

El Papa Francisco acaba recordando la intención de esta Carta Apostólica: acrecentar el amor a San José, animándonos ‘a implorar su intercesión e imitar sus virtudes y resolución’. También nosotros acabamos estas simples hojas, invitando a la lectura de este hermoso texto de espiritualidad fresca, de matices bíblicos, de hondura teológica, de horizonte evangelizador, de lenguaje claro y clarificador del corazón de padre de José.

Tomando prestadas la oración final del Papa Francisco a San José, confiamos a su custodia y cuidado con ‘corazón de padre’, enfermos y familias, trabajadores y vocaciones, pobres y bienaventurados, esta Iglesia y esta sociedad, en nuestra casa común, la creación.

Salve, custodio del Redentor

y esposo de la Virgen María.

A ti Dios confió a su Hijo,

en ti María depositó su confianza,

contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José,

muéstrate padre también a nosotros

y guíanos en el camino de la vida.

Concédenos gracia, misericordia y valentía,

y defiéndenos de todo mal. Amén.

 

Convento dei Santi Quaranta Martiri 
Roma, 19 marzo 2021
Fray Vidal Rodríguez López ofm

Decreto indulgencia Año San José (PDF)  Carta Apostólica "Patris Corde" (PDF)  Comentario a la Carta Apostólica (PDF)


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