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Carta del Ministro General para la Solemnidad de Santa Clara 2023

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Estimadas Hermanas,
¡El Señor os dé la paz!

La memoria de la Madre Santa Clara este año coincide con el Octavo Centenario de la Regla bulada y de la Navidad en Greccio, una valiosa ocasión para resaltar tres puntos: el vínculo íntimo entre la Regla de Francisco y la de Clara; el misterio de la Encarnación, que nos ayuda a profundizar el carisma hoy, también gracias al trabajo de revisión de las Constituciones; el Centenario del Cántico Audite Poverelle, escrito por Francisco junto con el Cántico de las Criaturas en 1225.

La Regla de Francisco y Clara

La Regla de Francisco y la de Clara comparten una raíz carismática común, que remite a la “forma vitae” original, dada por Francisco a Clara y a sus primeras compañeras poco después de su llegada a San Damián, como la misma Clara recuerda en su Testamento y que conserva como núcleo incandescente en el capítulo VI de su Regla. Por eso, la Regla de 1253 -veintisiete años después de la muerte de San Francisco- remite y al mismo tiempo desarrolla de manera original “la forma de vida y el modo de santa unidad y de altísima pobreza que, de palabra y por escrito, os dio vuestro bienaventurado padre San Francisco para que la observarais” [Regla de Santa Clara (=RCl), 16].

A la base de la forma de vida de Santa Clara “en santa unidad y altísima pobreza” subyace su mirada contemplativa sobre la pobreza del Hijo de Dios. Este es el Evangelio vivo que Clara experimenta al “perder su vida” [Mt 10, 39.] tras las huellas de Cristo y de su Madre pobrecilla. Es dar un paso atrás sobre uno mismo, frente a un “don” de la gracia que nos precede y que es, como para Francisco, “la gracia de hacer penitencia... viviendo conforme a la perfección del santo Evangelio” [RCl 6,1.3.].

El espacio vivo en el cual recibir esta gracia es el “don” de las hermanas, en el cual ya no el individuo, sino toda la comunidad experimenta ese amor que comunica y une, en una sola vida, a los nacidos de Dios. El fruto de la aceptación incondicional por parte de todas las hermanas de este don que no viene de nosotros, sino de Dios, debe ser apreciado y vivido conservando “la unión del mutuo amor y de la paz” [RCl 4,22]. La comunidad vive entonces ese misterio de caridad que la hace encontrarse en el soplo más amplio de la Iglesia, que sigue siendo el sello y la garantía permanente de no apropiarse del don recibido.

Estamos en el corazón de esa “inspiración divina” que lleva a quienes son llamados a ella a “abrazar esta vida”, más que a un conjunto de preceptos y comportamientos. El Evangelio es la regla que marca el camino tanto a Francisco como a Clara, dando una nueva forma a toda su vida, gracias al “tener el Espíritu del Señor y su santa operación”. Es él quien anima un camino siempre nuevo, que mantiene unidos el Evangelio y la vida, la Regla y las opciones cotidianas, grandes y pequeñas [Regla bulada 10,8; RCl 10,9].

El Espíritu del Señor es el vínculo interno más fuerte entre las dos Reglas y este año del centenario nos brinda la oportunidad de profundizar en ello.

El don del carisma, recibido y vivido hoy

En Greccio, Francisco quiso ver con sus propios ojos la penuria y la pobreza en la que nació el Hijo de Dios [Primera Vida de Tomas de Celano 30,84], que para Santa Clara se ha hecho para nosotros camino [Testamento de Santa Clara, 5.]. La Navidad en Greccio nos recuerda, por un lado, la plena humanidad de Jesús y, por otro lado, nuestra dimensión humana e histórica, en toda su seriedad. Aquí estamos en el corazón de una espiritualidad encarnada que también nos ayuda a inculturar nuestra fe y nuestros carismas. En Greccio, Francisco expresó el anuncio de la fe en la lengua del pueblo, creando una nueva cultura en la que la fe se expresó de una manera efectiva. 

El misterio de la Navidad que Francisco celebra en Greccio puede orientaros en la segunda etapa del proceso de revisión de vuestras Constituciones, titulada “Considerar”. En ella se pretende profundizar el carisma de forma encarnada, es decir, atenta a nuestra realidad personal, comunitaria e histórica. Es la etapa central, por la que merece la pena este proceso de revisión. Hoy, cuando las dimensiones de vuestra Orden se extienden por los diversos continentes, con su riqueza de lenguas y experiencias, creo que es de vital importancia volver a describir juntos el núcleo del carisma de las Hermanas Pobres. El redescubrimiento de nuestros orígenes y de sus fuentes, incluyendo la Regla y otros escritos de Francisco y Clara, nos ha permitido crecer durante los últimos 60 años en el redescubrimiento y profundización de nuestro carisma. 

Al mismo tiempo, somos conscientes que al día de hoy el carisma clariano ha sido recibido y expresado en el mundo a través de tantas y diversas sensibilidades, ninguna de las cuales puede considerarse como una expresión completa y definitiva del mismo. De hecho, el carisma es un don del Espíritu, que se recibe de manera siempre nueva en contacto con la vida y las diferentes culturas.

Precisamente hoy se nos pide “mantener unido” lo esencial del carisma, que a todos une, junto a sus diferencias. Estamos en el corazón de la custodia mariana de la Palabra (palabras e historia) que es el núcleo teológico de la forma vitae que Francisco entregó a Clara como restitución de lo que las había visto vivir a ella y a las primeras hermanas.

Esto nos asusta un poco, sin embargo, es un ejercicio importante y necesario para ser discípulos en este tiempo: una unidad que se achata es poco realista, al igual que la diversidad a toda costa, deliberadamente carente de un núcleo compartido, es perjudicial.

Todo esto es especialmente importante hoy en día. Efectivamente, corremos el riesgo de hacer una selección individual o comunitaria de ciertos elementos del carisma, creyendo que ya no son pertinentes o compatibles con nuestra mentalidad y con esta o aquella cultura. Existe también el riesgo de rigidez en otros puntos, absolutizando elementos secundarios en relación al centro. Estas posiciones existen entre las hermanas del mundo y por eso veo cómo en el proceso de revisión de las Constituciones es de vital importancia reconocer juntas lo que está en el corazón del carisma y, a la luz de esto, reconocer y delinear juntas las directrices para vivirlo en las nuevas y cambiantes condiciones de nuestro tiempo [Cf. Perfectae caritatis 2.]. Se trata de aprender todavía a mantener unidos el carisma, don que nos une porque no lo inventamos, y la vida, que es siempre multiforme: viviendo el don recibido en el carisma, lo comprendemos mejor en el mundo de hoy, a través de un discernimiento efectuado en tres pasos, que vosotras ya conocéis: 

  • la escucha de la Palabra de Dios, contenida en las Escrituras y en la vida personal, comunitaria y social, escucha afinada por la oración continua en un clima de silencio e interiorización progresiva;
  • la vida fraterna como espacio de conversión continua, para verificar las opciones realizadas, en un camino de revisión de vida cada vez más evangélico;
  • el reconocimiento de las opciones a las que hay que atreverse en la vida sencilla y escondida de cada día, así como en los momentos más importantes, para traducir el Evangelio en vida. Particularmente, hoy es necesario trabajar en la inculturación del carisma clariano: veo varios ejemplos de ello en mis visitas a las hermanas de todo el mundo, ciertamente queda mucho camino por recorrer.

Vosotras vivís todo esto en la elección voluntaria y libre de permanecer en un espacio “reducido”, incluso físicamente, renunciando a la red de relaciones y servicios que requiere un tipo de vida apostólica. Este elemento paradójico y precioso expresa el carisma clariano en su adhesión a la vida humilde y pobre del Hijo amado y de su Madre pobre. En este espacio “estrecho”, aprendéis a escuchar, vivís en comunión fraterna y aprendéis a ver con ojos nuevos la realidad en la que estamos inmersos, reconociendo el paso de Dios en el claroscuro de las opciones humanas. Todo esto se convierte en una intercesión continua en favor del mundo, al que Dios ama con locura. 

Os propongo estos elementos esenciales, que considero vitales en el trabajo de las Constituciones para seguir hoy los pasos de la vida pobre de Cristo y de su Madre en la Iglesia, según las características de esa realidad que la Iglesia llama vida “integralmente contemplativa”. Es una vida unificada por la escucha orante de la Palabra de Dios, para permanecer laboriosamente vigilantes en la espera de la venida del Reino y anunciarlo con la humilde fuerza del amor que se entrega hasta el final. Es una profecía que necesita la Iglesia peregrina en el mundo, para seguir “mostrando” el rostro de Dios a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo, sedientos de él de distintas maneras.

Audite, poverelle dal Signore vocate

El tercer punto sobre el cual pido dar atención este año es la preparación del centenario del cántico que san Francisco compuso e hizo interpretar “con canto, para consuelo y edificación de las damas pobres, porque sabía que estaban muy afligidas a causa de su enfermedad” [Espejo de perfección, 90].

En 1225, después de componer el Cántico del Hermano Sol durante su estancia en San Damián, Francisco entregó las palabras del Audite, poverelle a Clara y a las hermanas pobres de San Damián, junto con todas las que vendrían después.

He recibido con gran satisfacción la noticia de que en los números de vuestra revista de enlace internacional podrán profundizar a lo largo de dos años en el cántico tanto en su conjunto como en sus partes. Me parece una iniciativa muy oportuna.

Francisco lo compuso en el momento posterior a los estigmas y precisamente en San Damián, donde sufrió mucho físicamente y al mismo tiempo experimentó un íntimo consuelo del espíritu, que parecía llegarle casi como fruto de la oración y del afecto de las hermanas, que le llegaban incluso a través de los muros del claustro que ahora lo separaban de ellas.

Después de las heridas de Francisco en el Alvernia, Clara empezó a enfermarse. Tal vez participe de un modo misterioso en esa pasión de amor y dolor que él intentó balbucear en una canción. 

Podemos recorrer los últimos años de la vida del Poverello en compañía de Clara y sus hermanas, desde la Regla hasta la Navidad en Greccio, desde los Estigmas hasta el Cántico del Hermano Sol y el Audite, Poverelle, cantos que nos abren a la Pascua de Francisco, así como también al eco que todo ello tuvo ciertamente en el corazón de Clara y sus hermanas.

El Audite, Poverelle comienza con el recuerdo de vuestra llamada (por el Señor llamadas) en la diversidad de orígenes y culturas (que de muchas partes y provincias habéis sido congregadas)

La invitación es a vivir siempre en la verdad, libres de ataduras [Carta III a Santa Inés, 15]  que atenazan el corazón, para poder vivir en la obediencia del amor, el corazón del seguimiento de Cristo pobre. 

Francisco invita de nuevo a las hermanas a cuidar su interioridad (No mirés la vida de fuera, porque la del espíritu es mejor) para una verdadera vida capaz de discreción, es decir, conducida en continuo discernimiento espiritual.

Nos parece escuchar un eco de los sufrimientos físicos de Francisco en su invitación a soportar la fatiga de la enfermedad en paz, la de las Bienaventuranzas. Por este camino, cada hermana será reina en el cielo coronada con la Virgen María, imagen de la Iglesia.

Queridas Hermanas, os confío estas reflexiones mientras os preparáis a vivir el Tránsito de la Madre Santa Clara y su nacimiento al cielo. Sea ésta una ocasión para adherirnos de nuevo a la alianza que el Señor estableció con nosotros en Cristo y nos confirmó con la Regla; una ocasión para reunirnos en torno a lo esencial del carisma para este tiempo y para hacer nuestro el canto de alabanza y bendición de Francisco en un tiempo difícil para él, como muy difícil es para nosotros el tiempo que estamos atravesando. 

Recordémonos unos a otros en nuestras oraciones de alabanza e intercesión y cuidémonos mutuamente en nuestra vida según el Evangelio, la verdadera perla preciosa que el Señor nos ha confiado en la Iglesia para el bien del mundo. Con la Bendición Seráfica, os saludo fraternalmente con afecto.

Asís a 2 de agosto de 2023, Fiesta del Perdón de Asís 
Fr. Massimo Fusarelli, OFM, Ministro General
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Festividad de Sta. Mª de la Porciúncula en Lucena (Córdoba)

Se celebró con gran fervor y devoción el pasado 2 de agosto la festividad de Sta. Mª de la Porciúncula, en el histórico convento de Madre de Dios de Lucena. Como cada año, la misa comenzó con solemnidad, marcando el cierre de un triduo dedicado a honrar a la Virgen de los Ángeles, una imagen venerada en el convento franciscano y que ostenta el título de Cofradía de Jesús Resucitado. Durante esta ocasión especial, la figura sagrada se encontraba expuesta en una posición destacada en la escalera del presbiterio, recibiendo la adoración y la devoción de los fieles.

El P. Guardián del convento, Fr. Antonio, con gran elocuencia, compartió en su homilía las condiciones para alcanzar la gracia que la Iglesia ofrece mediante la indulgencia de este día. Los sacerdotes y hermanos de la comunidad se unieron en la concelebración de la eucaristía, y se sumaron otros sacerdotes que se hicieron presentes para esta ocasión tan especial.

El ambiente en la ceremonia estaba imbuido de una profunda espiritualidad, con cantos franciscanos que resonaban en el recinto, honrando tanto a San Francisco como a la Ntra. Sra. de los Ángeles. La participación activa de los fieles fue notoria, destacándose la gran afluencia de creyentes, en especial la presencia significativa de la Orden Franciscana Seglar y otros grupos que se congregaron en el convento para compartir esta jornada de devoción y comunión.

Tras la emotiva ceremonia, la imagen de San Francisco fue llevada en procesión claustral, acompañada por el estruendo festivo de cohetes y tracas, culminando este día de celebración con un toque de alegría y fervor popular en la puerta lateral de la Iglesia.

La festividad de Sta. Mª de la Porciúncula en el convento de Madre de Dios de Lucena fue una ocasión memorable, en la que la fe, la comunidad y la tradición franciscana se unieron para rendir honores a la Virgen de los Ángeles y celebrar la espiritualidad que caracteriza a esta histórica orden religiosa.

Fray Jesús del Espino Nieva

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CUATROCIENTOS CINCUENTA AÑOS: ahora sí

“Y yo, Fray Juan Mancebón, predicador y guardián de este Santo Convento de Santa Ana, que al presente escribo en este mes de mayo del año de 1631, deseoso de hallar más claridad de lo que pasó en la fundación de este Santo Convento, habiendo oído decir que aún había gente en Jumilla que se acordaba de ese tiempo, por informarme más en particular llamé entre otros à Bartolomé Jiménez, de oficio herrero, à quien llaman comúnmente el Hidalgo, y preguntándole si se acordaba de quien tomó la posesión de este Santo Convento y cuándo y cómo se había hecho, dijo se acordaba de todo como del Ave María, lo cual ante mi afirmó y con juramento. Conviene a saber:

Que antes que este Convento se construyese no era más que una pobre ermita regida y habitada por ermitaños, y dice que los primeros que tomaron la posesión fueron dos, Fray Miguel Cleques, mallorquín, Predicador y Confesor, y Fray Bartolomé de Elche, fraile lego, los cuales vio venir para dicho acto acompañados de tres clérigos de dicha Villa, y de algunos oficiales de ella. De todos los susodichos vinieron acompañados los frailes desde la Villa hasta aquí, que era la ermita, y tomaron la posesión. Que día, mes y año era el 4 de agosto de 1573.

Lo cual para testimonio de mayor verdad como notario apostólico que soy, lo firmo con mi nombre y signo con el sello de mi oficio el día treinta del mes de mayo del año de 1631, que es en el día en que se acabó de escribir la presente escritura.

Firmado, Fray Juan Mancebón, Guardián de Santa Ana del Monte de Jumilla”

Con esas viejas palabras se inició el Quinario en honor de “La Abuelica Santa Ana”, que finalizó, como es tradición, con la misa solemne en el atrio del convento, presidida por el P. Guardián, Fray Juan Quesada Meseguer, y la romería con la venerada imagen por el bosque aledaño. Dos horas muy amenas de fe sencilla y sentida, donde abuelos, hijos y nietos disfrutaron de Dios y de familia con el entrañable nexo de unión de Santa Ana y de los frailes franciscanos que cuidan de esta entrañable devoción desde hace cuatrocientos cincuenta años.

Comunidad de Santa Ana del Monte

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Congreso de Centros de Estudios e investigación de la Orden Franciscana

Durante los días 4 al 7 de julio de 2023 se ha celebrado en la Curia general OFM el Congreso de Centros de Estudios e investigación que la Orden Franciscana tiene en el mundo. Han asistido hermanos representando a sus centros de Colombia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Terra Santa, Indonesia, Congo, Zambia, Italia y España representada por el Director del Instituto Teológico de Murcia OFM, fray Miguel Ángel Escribano Arráez ofm.

También han participado hermanos franciscano capuchinos del Instituto de Espiritualidad con sede en la Pontificia Universidad Antonianum de Roma y hermanos conventuales de la Pontificia Facultad de Teología san Buenaventura conocida como Seraphicum de Roma.

En estos días se ha profundizado en la presentación de las universidades y centros de estudio que la Orden tiene, el desconocimiento que de alguno de ellos se tenía y la importancia de colaborar juntos en cursos y proyectos de publicaciones conjuntas.

Varias de las ponencias han versado sobre la ecología integral y la necesidad de recuperar el pensamiento teológico franciscano mostrando su influencia no sólo en el campo teológico sino también social desde la ecología y el desarrollo de una economía integral, teniendo a la persona en el centro de la reflexión.

En definitiva, como señaló el Ministro General en el discurso de inauguración del congreso:

«Con la esperanza de que este Congreso pueda ayudarnos a llegar a descubrir en que podemos influir en la sociedad y en la Iglesia y hallar nuevos retos estimulantes en los ambientes académicos de nuestra Orden»

 Fray Miguel Ángel Escribano Arráez OFM

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Fray Juanjo nombrado hijo adoptivo de Chipiona

El Ayuntamiento de Chipiona puso en marcha el expediente para reconocer a la periodista Marina Bernal Guerrero, y al rector del Santuario de Regla, nuestro hermano  fray Juan José Rodríguez Mejías como Hijos Adoptivos de la población. En la mañana del día 7 de julio tuvo lugar un pleno institucional para conmemorar el Día de Chipiona en la que se ha dado cuenta de ello.

El alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, abrió la sesión plenaria que contó con la intervención de Juan Luis Naval Molero, Cronista Oficial de la Villa, que ha sido el encargado de realizar la declaración institucional relativa a la jornada festiva.

Seguidamente, el investigador y periodista Juan Mellado realizó una glosa personal sobre Marina Bernal y el hermano mayor de la Hermandad del Pinar, Juan Carlos Claver, la correspondiente a nuestro hermano fray Juan José Rodríguez.

Juan Carlos Claver hizo un amplio recorrido por la trayectoria vital de fray Juan José Rodríguez y por su labor en el Santuario, destacando su gran capacidad para aglutinar, delegar, transmitir e ilusionar a las personas a su alrededor. “Con sencillez transmite un proyecto y es capaz de ponerlo en la mente de los demás como si fuera la suya, porque además se le nota que siente lo que dice y así produce lo que yo llamo “su efecto boomerang que hace que la idea vuelva transmitida por muchos”, afirmó.

Fray Juan José Rodríguez controlando la emoción  mostró su deseo de que “esto sea una posibilidad más para seguir trabajando y entregándome a todos como hasta ahora, y mejor que hasta ahora. No quiero caer en la tentación de “creérmelo” sino de ponerme las pilas para estar siempre al servicio” e hizo extensivo dicho título a la fraternidad fraternidad, merecedora igual que él de dicha distinción  porque  sin ella yo no podría hacer lo realizado hasta ahora

Fray Juan José Rodríguez nació en Ronda, el 7 de Julio de 1970. Cursó la Carrera de Magisterio en la especialidad Infantil. Siempre entregado a las tareas de la Iglesia, realizó labores en distintos servicios parroquiales, como son la catequesis, la liturgia, los scout y grupos de jóvenes. A los 21 años ingresó en la Orden franciscana en Jerez de la Frontera. Destinado a Granada estudió la Carrera Eclesiástica de Filosofía y Teología del 93 al 98 pasando por el Seminario Mayor franciscano del Albayzín y la Iglesia de San Francisco. En 2014 es destinado a Chipiona y al año siguiente es nombrado rector del Santuario de la Virgen de Regla y guardián de la fraternidad franciscana.  trabaja en varias de las áreas pastorales de la Provincia, como son la evangelización, misiones y medios de comunicación.
En la actualidad es miembro del Definitorio de la Provincia de la Inmaculada Concepción de España, responsable de los medios de comunicación y formación permanente. Siempre involucrado en temas de formación, culto, promoción humana, cristiana y franciscana intenta estar disponible para todos aquellos que lo buscan y lo necesitan.

Muchas felicidades Juanjo por tan merecido galardón. Y aunque es verdad que trabajamos por Dios y su Reino, y que el merecedor de toda alabanza debe ser para Dios, no es menos cierto también  que Dios utiliza mediaciones e “intermediarios” para ello y tú has sido y eres un buen puente y una buena mediación

Que Dios te siga bendiciendo. Paz y Bien

Fray José Arenas, Vicario de la Comunidad  

 

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un ventilador para cada Hogar

El equipo parroquial de Cáritas de Cristo de la paz (Madrid), ante las olas de calor que se prevén en este verano, y que ya estamos viviendo, decidió hace dos meses regalar a cada familia necesitada del barrio un ventilador. Ha sido una "campaña de caritas", iniciada en el mes de mayo (reparto de solicitudes a los usuarios de Caritas que cumplían ciertos requisitos y seguían el acompañamiento parroquial) y concluida a mediados de junio (entrega de vales por un ventilador, para canjear en una tienda del barrio: de esta forma apoyamos el comercio local y ayudamos también a los trabajadores de la zona). 
Cuarenta familias se han beneficiado de este ventilador, y las experiencias, tanto de los usuarios que recogieron el ventilador, como del tendero que los ha suministrado, han sido muy satisfactorias. En los días siguientes llegaron muchas muestras de agradecimiento, y por parte del equipo de Caritas, gran satisfacción, por la labor bien cumplida. Damos gracias a los benefactores de la parroquia que lo han hecho posible, así como a Fraternidad Global, programa franciscano de Acción Social nacido en la antigua provincia de Castilla, y que ha podido colaborar un poco para financiar este proyecto.
Fr Luis Quintana. Responsable de Caritas parroquial

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