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Córdoba inunda de jóvenes Guadalupe


24 octubre 2022
Córdoba inunda de jóvenes Guadalupe

Este fin de semana, finalmente de aguas llovidas de los cielos, Guadalupe ha sido inundada de jóvenes que, como un torrente en crecida, han peregrinado hasta la casa de la Madre Morena, la Virgen de Guadalupe.

La XXVII peregrinación de la Diócesis de Córdoba, organizada por la Delegación de Juventud, ha subido a la Sierra de las Villuercas con 1.500 jóvenes, convocados bajo el lema: María se levantó y partió sin demora” (Lc 1,39); tema con el que el Papa Francisco ha convocado a los jóvenes de toda la tierra a ponerse en camino hacia la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa (1-6 agosto 2023).

La peregrinación arrancó con la Misa del envío, la mañana del 21 de octubre, en la S. I. Catedral, presidida por Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, quien animó a los jóvenes a hacer del camino una parábola de la vida, para vivir con sentido hacia Cristo, contando siempre con el consuelo, la ayuda y la compañía de María.

De Córdoba salieron varios decenas de autocares hacia Hinojosa del Duque donde se unieron otros jóvenes de otras parroquias de la Diócesis. La ruta siguió hasta el Puerto de San Vicente, provincia de Toledo, desde donde los jóvenes caminaron a pie, 20 km. hacia Alía, ya provincia de Cáceres.

Aquí los jóvenes celebraron en la noche una vigilia de oración en la Parroquia de Santa Catalina, donde el silencio descansó la búsqueda y la Palabra de Dios iluminó las preguntas.

Tras descansar los pies, volvieron a caminar los corazones a soñar, en los casi 20 Km que serpentean hacia la Puebla y Villa de Guadalupe. Por el camino, los cantos y gritos, alertaban a los gamos y los ciervos de los montes, que abrían sus ojos azabaches, sorprendidos por este río de juventud cristiana que cruza por valles de brezos, carrascales y madroños, movidos por la fe, la esperanza y la caridad.

La tarde del sábado 22 octubre “tarde de paz y alegría, bullicio de peregrinos", la Comunidad Franciscana que cuida del Santuario, acogió y dio la bienvenida a este tsunami de juventud, que soportando el diluvio de la tarde manifestaban la alegría de llegar a la casa de la Madre, pudiendo finalmente ver y ser mirados por la Virgen de Guadalupe.

Por la noche celebraron una vigilia de oración en la Basílica, delante del Santísimo Sacramento, donde la llamada a vivir la vida cristiana era constante. Tras la oración hubo tiempo para el encuentro, los testimonios y la narración de experiencias en el Auditorium del Monasterio.

A la mañana, la Basílica se volvió a colmar por los jóvenes que presididos por el Obispo de Córdoba, que presidió la Eucaristía, junto a una treintena de sacerdotes concelebrantes. Mons. Demetrio Fernández invitó a los jóvenes a no tener miedo a ser cristianos, a vivir la vida como encuentro de amistad con Jesús, como Señor que da sentido a todo; con el Evangelio, como forma de vida dichosa y plena.

Las aguas se quedan, los jóvenes se van a casa, las oraciones suben a los cielos. Guadalupe se despereza satisfecha por la misión cumplida de hospedar a tantos jóvenes cordobeses, que vuelven a sus casas donde contarán lo que han vivido. La Virgen de Guadalupe sabe cuidar a los jóvenes, porque ella los abraza, guarda y ama en su corazón de madre cariñosa… corazón confiado que sabe que volverán.

¡De todos seáis loada, oh Virgen de Guadalupe!

Fray Vidal Rodríguez López ofm 

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