Ser franciscano es... ¡ven y verás!
Hace unos días estuve con unas personas que, interesadas por nuestra vida, me preguntaban qué solía hacer normalmente “un monje franciscano”. Lo primero que le respondí es que los franciscanos no somos monjes, que una cosa es la vida monástica y otra la vida religiosa, que hay mucha diferencia entre vivir en un convento y en un monasterio, que hay que distinguir entre vida activa y contemplativa...
Pero a raíz de lo que acabo de vivir esta semana, lo que le habría respondido para que lo entendiera bien es: vive con nosotros unos días y conocerás qué significa ser fraile franciscano.
Y no porque haya hecho estos días nada extraordinario. He hecho lo mismo que muchos frailes de nuestra Provincia franciscana, lo típico de una parroquia pequeña de las afueras de Madrid (barrio de Carabanchel) a finales de curso. Y esto es lo me gustaría compartir con vosotros: la vida ordinaria y preciosa de ser hermano menor, en una semana de junio del 2022, parroquia Cristo de la Paz (Madrid).
Lunes 6: fin de curso de los franciscanos seglares en Chinchón.
El lunes por la tarde, la fraternidad seglar franciscana del Cristo de la paz fuimos a visitar a las Clarisas de Chinchón. Allí estaban las hermanas esperándonos con mucha ilusión. Celebramos la Misa de fin de curso en su Iglesia, y las clarisas estuvieron con nosotros en la celebración. Luego nos invitaron a una limonada, en la que se hizo palpable el don de la fraternidad en la familia franciscana: seglares, hermanas y hermanos en la misma mesa. Concluimos el encuentro con un breve paseo por el pueblo, admirando la belleza de su arte e historia. Ser franciscano es... descubrir la belleza de tener hermanas clarisas y hermanos seglares, y en comunión anunciar el evangelio.
Sábado 11: retiro y fin de curso con la Hospitalidad Jesús de Nazaret
El sábado fue el día de la excursión parroquial a Segovia y la Granja de San Ildefonso, con el párroco (fr. Manuel), fr. Miguel, algunas religiosas de varias congregaciones del barrio y un buen grupo de feligreses.
En la parroquia nos quedamos otros tres frailes, porque teníamos el retiro de fin de curso de la Hospitalidad Jesús de Nazaret, una asociación que tiene su sede en nuestra parroquia, y que acoge a enfermos y voluntarios. Llegaron hacia las 11 de la mañana, y como muchos venían con sillas de ruedas, muletas y andadores, sacamos las mesas y sillas a la calle, y allí hicimos la acogida (con unas pastas, café, refrescos...). Los vecinos nos miraban desde las ventanas, algunos se acercaron para preguntar quiénes éramos (estábamos ocupando la vía pública, cerca de 40 sillas y mesas...), y para felicitarnos por el testimonio. Luego pasamos a la Iglesia, y tuvimos adoración del Santísimo con una reflexión por parte de Ana, su presidenta. Continuamos con la Eucaristía, y finalizamos con una comida en un restaurante cercano, todos en la misma mesa, enfermos (algunos con ELA, venidos desde distintos lugares de España), voluntarios, y los tres frailes de la casa. Lo pasamos muy bien, signo de hermandad y comunión. Ser franciscano es... abrazar al hermano menor con sencillez, adorar a Jesús Eucaristía y celebrarlo, primero en la Misa y luego con una comida fraterna.
Domingo 12: peregrinación juvenil jubilar a Arenas de S. Pedro
Concluimos la semana con el fin de curso del grupo juvenil. Como estamos celebrando un año jubilar con ocasión del aniversario de la Beatificación de S. Pedro de Alcántara, los jóvenes eligieron el lugar de su muerte y donde está enterrado como destino del fin de curso. Allí fuimos recibidos por fr. Victorino, que tras unas palabras de bienvenida, nos hizo pasar por la Puerta jubilar mientras sonaban las campanas. Una vez dentro, una chica encendió la luz del Cirio Pascual, y continuamos con las plegarias. Después aprovechamos a visitar el museo alcantarino y la capilla del Santo, para conocer un poco más su vida. Cuando terminamos, nos dimos una hora de oración y meditación personal por la huerta y las capillas, y comimos en fraternidad. La tarde también fue un momento muy bueno de encuentro: visitamos la Casa de Espiritualidad Ntra. Sra. de Lourdes, administrada por las hermanas franciscanas alcantarinas, que nos ofrecieron un helado mientras nos hablaban de su carisma y vocación. Y concluimos la tarde rezando vísperas con ellas en la capilla de la Residencia de ancianos, donde nuestro santo Pedro de Alcántara falleció en 1562. Ser franciscano es... alegrarnos por el testimonio de nuestros santos y aprender de ellos a seguir a Jesucristo con toda radicalidad evangélica.
Otros muchos acontecimientos de este mes podría haber elegido (fin de curso con los catequistas, con el grupo de Cáritas parroquial, etc); sirvan estos como pequeño testimonio. Sí que quiero destacar, para concluir, la jornada del Día de la Caridad (jueves anterior al Corpus Christi), en la que salimos a las calles del barrio para pedir limosna para los pobres, como tanto le gustaba hacer a San Francisco de Asís. Es una experiencia bonita pasar las horas en medio de la calle, dando los buenos días a todos los que pasan, sin mirar su edad, condición social o religión, acoger las limosnas de quienes querían, y ofrecer estampas, pulseras y caramelos gratis a quienes no querían dar nada. Una feligresa nos compró helados para todos; el párroco también vino en nuestra ayuda con un par de botellas frescas de agua, para mitigar la ola de calor que justo ese día teníamos en Madrid.
Y después de vivir esta semana, si me hubiera acompañado aquel que me preguntaba siete días antes“cómo era un día normal de un monje franciscano”, le habría respondido simplemente: ¡ven y verás! Verás un hermano menor que con sus hermanos seglares visita a las clarisas, y comparte con ellas la Eucaristía y una limonada. Verás un hermano menor que saca mesas y sillas a la calle para tomar algo fresco con personas de movilidad reducida, y luego pasan juntos a la Iglesia para celebrar la fe. Verás a un hermano menor que peregrina con un grupo de jóvenes ante la tumba de San Pedro de Alcántara para aprender de nuestros santos, su carisma y misión. Verás a un hermano menor que no se avergüenza de pedir en la calle unas monedas para los pobres, junto a otros muchos voluntarios, jóvenes y mayores, que lo hacen todos los años sin que nadie publique nada sobre ellos. ¡Eso es ser hermano! ¡Esto es lo que busco, esto es lo que quiero, esto es lo que ansío vivir!
Fr. Luis Quintana
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