La Parroquia Cristo de la Paz (Madrid) agradece a Fray Pedro Botía su vida y misión
El pasado 19 de junio, domingo, día del Corpus Christi, celebramos en el Cristo de la Paz, la Misa de 12 con una intención especial: dar gracias al Señor por la vida y misión durante los últimos cuatro años en nuestra parroquia de Fray Pedro Botía.
Hasta finales de verano seguirá entre nosotros. Pero todos sabíamos que ese domingo era el último día que podría estar toda la fraternidad y muchos de los parroquianos, antes de las vacaciones estivales y otras actividades veraniegas. Imaginamos que fr. Pedro algo se olía, pero puedo dar fe que el secreto fue bien guardado por todos hasta el final. Durante los días previos fueron muchos los que quisieron colaborar con un pequeño regalo que le entregamos durante la Misa, tanto religiosas y religiosos, como laicos de los diferentes grupos parroquiales.
Comenzamos la Eucaristía con un gesto que pocas veces se había visto durante el trienio: además del párroco y los monaguillos (y de fr. Salvador, franciscano de Jerusalén que iba a pasar el día con nosotros), estábamos en el templo el resto de hermanos de la fraternidad, fr. Miguel, fr. Máximo, fr. Pedro y fr. Luis. Durante la homilía y las peticiones fueron varias las alusiones que se hicieron a fr. Pedro, su nueva misión en Alcalá de Henares (guardián y párroco) y la petición de oración por sus necesidades.
Pero dejamos para el final la despedida propiamente dicha. En primer lugar, fr. Luis, como guardián de la fraternidad, agradeció a Dios el don de la fraternidad vivido con fr. Pedro durante estos cuatro últimos años entre nosotros, a lo que respondió la asamblea con un fuerte aplauso. Y para terminar, fr. Manuel, como párroco a su vicario parroquial, le dirigió unas calurosas palabras de despedida, arrancando de nuevo otro aplauso afectuoso. Fue en este momento que le entregó un regalo: un móvil de plástico rosa con dos pilas. Enseguida captaron todos la broma entre risas y miradas de sorpresa, y de nuevo sacó otra caja -un poco más grande- con otro teléfono móvil, pero esta vez de verdad, regalo de la parroquia y la fraternidad. Fray Pedro expresó su agradecimiento, no solo por el regalo sino sobre todo por los años compartidos, y por tanto cariño y afecto por parte de todos.
“El Señor me dio hermanos”, nos dejó por escrito San Francisco de Asís en su Testamento. Y desde entonces, los franciscanos deseamos vivir la fraternidad como don de Dios. También cuando un hermano es trasladado a otra fraternidad lo vivimos, con agradecimiento por todo lo compartido, y con oración ante la misión futura. Fr. Pedro: que el Señor te bendiga y te guarde, que cuide tus caminos y multiplique tus frutos, que ilumine tus oscuridades y te dé siempre la paz.
Fr. Luis Quintana
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