Jesucristo, Rey del Universo
Con esta fiesta los católicos de rito romano concluimos el año litúrgico. La celebración es una invitación a instaurar el universo en Cristo y a rendirle a Él todo el asentamiento de nuestra voluntad. La fiesta tiene un marcado carácter escatológico, razón por la que se sitúa al final del calendario.
El prefacio será la síntesis de toda la fiesta:
“… Porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo a tu Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría, para que ofreciéndose a sí mismo, como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redención humana y, sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal: el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz…”.
Francisco M. González Ferrera, ofm
Convento Madre de Dios de Lucena (Córdoba).
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