Aplec de Sant Francesc s'hi Moria
El pasado domingo, 17 de octubre, se celebró cerca de la ciudad de Vic (Barcelona), en la ermita de "Sant Francesc s'hi Moria" la tradicional romería en honor a nuestro padre San Francisco de Asís. Cuenta la tradición que San Francisco pasó por este lugar en alguno de sus viajes a España (¿a Santiago, quizás?).
Pronto se levantaría una ermita en esta zona de la Plana de Vic, en recuerdo del paso de nuestro santo. Mosén Jacinto Verdaguer, terciario franciscano y destacado poeta, escribió una hermosa poesía dedicada a esta ermita, con la que ganó unos Juegos Florales organizados en Barcelona.
En esa poesía se narra el hecho legendario que, pasando un día Francisco por este lugar, agotado y sediento por tanto caminar, se dirigió a un payés para pedirle agua. Este, que llevaba un cántaro con agua fresca de un pozo cercano, se la ofreció gustoso. San Francisco se lo agradeció, y conversando con aquel buen hombre, le dio a entender que de lo que tenía sed de verdad no era tanto de aquella agua fresca, que también, sino del agua viva y del amor que nos regala Jesús todos los días.
En la época de Jacinto Verdaguer, habían ido a la ermita en romería en un sólo día miles de personas. Nosotros, este año, con cifras más humildes pero no menos entusiastas y fervorosas, nos hemos reunido unas doscientas personas venidas de pueblos y zonas distintas.
Tras una breve visita a la catedral y a la plaza mercadal de Vic, y tras un reconfortante desayuno en la misma plaza, nos dirigimos hacia la ermita para celebrar juntos la eucaristía, pasadas ya las doce del mediodía. La presidió Fr. Josep Gendrau, ofm, acompañado de los hermanos Fr. Florencio Mínguez y Fr. Francesc Linares. Terminada la eucaristía, se pasó a la tradicional rifa de productos de la tierra y de objetos ofrecidos por distintas tiendas de Vic. Enseguida se creó un ambiente alegre, familiar y fraterno entre todos. El resultado de la rifa fue, como se pueden imaginar, muy dispar: el grupo de los afortunados y el grupo de los resignados, que sólo saben decir: "Cuando juego, nunca me toca nada". Habrá que probarlo otra vez.
Terminado el programa en la ermita, hacia las 14h, nos trasladamos al Seminario de Vic donde se nos sirvió y se compartió fraternalmente una sencilla y exquisita comida. Terminada la sobremesa, y antes de regresar a los lugares de origen, nos reunimos de nuevo para cantar juntos una canción de despedida. Damos gracias a Dios y a nuestro padre San Francisco por la hermosa jornada que hemos vivido y, por si acaso, ya nos hemos apuntado para el año que viene.
Fr. Francesc Linares,ofm
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