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  • Cada día con Francisco de Asís

Junio 4

Y, porque el que es de Dios oye las palabras de Dios, debemos, en consecuencia, nosotros, que más especialmente estamos dedicados a los divinos oficios, no sólo oír y hacer lo que dice Dios, sino también custodiar los vasos y los demás libros litúrgicos, que contienen sus santas palabras, para que nos penetre la celsitud de nuestro Creador y nuestra sumisión al mismo.

CtaO 34-35

V/ En alabanza de Cristo y su siervo Francisco.
R/ Amén.

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