El Presbiterio

La iglesia (o templo católico) es un lugar que está construido especialmente para que nos podamos reunir todos juntos como familia de Dios, para que todos juntos podamos expresarle a Dios nuestro cariño, hablar con él y celebrar los misterios de la fe.

Dentro de la iglesia encontramos los siguientes lugares:

El presbiterio, término proveniente del griego πρεσβύτερος (el más anciano) y del latín presbyterium (consejo de ancianos), aquí me refiero a que es el espacio que en un templo o catedral (católico), precede al altar mayor. Estaba, hasta el Concilio Vaticano II, reservado al clero y puede quedar separado de la nave central por gradas, escalinatas o una barandilla noble o por una suntuosa y alta reja (por ejemplo la verja del Real Monasterio de Santa maría de Guadalupe, -que este año cumple 25 años de Patrimonio de la Humanidad-), poniendo de manifiesto que el espacio que se acota está reser¬vado a los presbíteros que ofician los ritos sagrados, a sus acólitos y demás ayudantes. Dicha barandilla también se utilizaba como comulgatorio.

Así, con la llegada del cristianismo, se designó como el espacio reservado para los miembros más ancianos del clero el "presbiterio". En las basílicas paleocristianas los presbiterios estaban flanqueados por púlpitos, denominados también ambones. En los estilos románico y gótico, es el tramo de nave que une la capilla absidal con la nave o el crucero, lo que suele coincidir con la definición anterior. El arco que separa el presbiterio de la nave o del crucero, sobre todo en el primer estilo, se conoce como arco triunfal y suele presentar los capiteles de decoración más cuidada. También se le denomina capilla mayor, y ocupa la cabecera, que es el lugar más destacado de la iglesia. Por lo tanto, el presbiterio hay que entenderlo como un espacio concebido para el clero.

En no pocas colegiatas, iglesias abaciales y catedrales, dentro del presbiterio se aloja el coro, con una o varias hileras de sillería a cada lado (ver el presbiterio de la abadía Benedictina de Silos).

Constituye el presbiterio el remate de la nave principal, su último tramo —especialmente visible en la planta de cruz latina—, y como tal puede terminar en ábside o testero al modo románico y gótico, o bien cerrado por un retablo. Si se le interpone un transepto (nave transversal que en las iglesias cruza a la principal ortogonalmente -perpendicularmente-; también el espacio común entre el transepto y la nave es conocido como crucero y entonces el presbiterio adquiere un realce aún mayor. Una girola puede discurrir rodeando sus trasdós (término arquitectónico que designa el plano superior externo convexo de un arco o bóveda), creando una crujía semicircular, que acentúa todavía más su relevancia.

En el presbiterio están el Sagrario (es el lugar donde se encuentra el Cuerpo de Jesús. El término proviene de “sagrado”; es el lugar más santo de la iglesia, porque allí se encuentra Jesús, nuestro Dios, en la Hostia. Los sagrarios tienen diversas formas, pero podemos localizarlos fácilmente en los templos porque muy cerquita de ellos hay una luz roja, muy pequeña, que nos indica que ahí está Jesús), el altar, el ambón, la sede y la credencia.

Con la reforma conciliar en algunas iglesias en la parte baja del Presbiterio, en un lateral se ha colocado la Fuente o Pila Bautismal.

Fr. Francisco M
Fray Francisco M. González Ferrera, OFM. 

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR