Proyecto de una nueva Universidad Pontificia Franciscana

La curia general publica una carta, firmada por los Ministro Generales de la primera Orden, donde informa del inicio de un proyecto para la creación de una ÚNICA Universidad Franciscana.

 Queremos compartir con todos ustedes un proyecto que está iniciando, el de una nueva Universidad Pontificia Franciscana en Roma.

Nace de un camino que desde hace tiempo, nosotros, Ministros generales de la Primera Orden, hemos emprendido, al escuchar al Espíritu que nos dice que en estos tiempos de división yfragmentación somos llamados a realizar nuestra identidad unitaria debida a nuestro ser hijos de san

Francisco, herederos de su experiencia e intuición de vida evangélica. Aunque la historia y las diversas sensibilidades y acentuaciones carismáticas nos han dividido, somos conscientes que la Orden, nacida de la intuición de san Francisco es una, y que la unidad en la diversidad es la vocación a la cual somos llamados, para ser signos elocuentes en la historia, de la presencia y de laacción del Dios-Comunión de Personas.

Releyendo la historia que nos ha precedido, no podemos negar que interpretaciones eitinerarios pueden también habernos dividido: pero es una historia que vista a la luz de los signos de los tiempos que se nos proporcionan, sentimos ha sido también riqueza en la diversidad

interpretativa. De hecho, no han faltado tampoco itinerarios comunes compartidos en la reflexión teológica y espiritual, en el reconocimiento del primado del amor en la revelación de Dios y en su práctica experiencia espiritual.

Los signos de los tiempos que vivimos nos indican, además, que las fuerzas que el Señor aún nos da, no deben dispersarse, sino que nos piden colaborar en sinergia, gracias incluso a la común fuente inspiradora.

A esto nos invita también la exhortación del Papa Francisco que el 4 de octubre de 2013 en Asís, nos ha solicitado ser signo de unidad de la común identidad franciscana.

Son estos principalmente, los motivos que nos han movido a la decisión tomada el pasado 2 de octubre en nuestro encuentro anual en Asís, de trabajar en la institución de una única Universidad Pontificia Franciscana en Roma. De hecho, creemos que ha llegado el tiempo de una

transformación significativa de nuestras actuales presencias en el mundo académico romano, cuyas fuerzas no deben seguir divididas, sino reagrupadas en la identidad que nos asocia incluso en el campo del ministerio intelectual.

A partir de este patrimonio existente queremos hacer un decidido camino, expresión de novedad y de unidad, por una presencia siempre más cualificada desde el punto de vista eclesial y universitario, que sepa dirigir las fuerzas hacia un servicio intelectual más significativo y eficaz.

Creemos que el proyecto de una única Universidad Franciscana se coloca en la línea de la misión evangelizadora propia de la Iglesia, la cual pretende permear “por la fuerza del mismoEvangelio el sistema de pensar, los criterios de juicio y las normas de actuación” del hombre (Sapientia Christiana, n.1).

Como expresión académica unitaria de la Familia Franciscana, su compromiso tendrá el cuidado de valorizar la peculiaridad “sapiencial” del primado del amor propio de la Escuela Franciscana, ofreciendo nuevo vigor a la vía afectiva, que a través de la historia ha sido diversamente reconocida.

Se trata de una tradición de pensamiento y experiencia que hoy, iluminada por la reflexión eclesial contemporánea, provocada por los cuestionamientos e inquietudes del hombre y de las culturas, puede fungir como renovado instrumento conceptual, para expresar con las palabras del hombre de hoy la belleza de la vida divina que por gracia nos habita.

Los docentes de los Centros académicos romanos ya han sido contactados y nos queremos valer particularmente de su preciosa contribución en el camino que nos queda para realizar este exigente pero fascinante proyecto. Sabemos que también en el Vaticano, hasta los más altos niveles,

se alegran mucho por esta iniciativa, que corresponde también con las indicaciones de la Congregación para la Educación Católica dadas a las universidades romanas.

Para esto, hemos pedido a las Secretarías para la Formación y los Estudios de nuestras Familias, que formen un grupo coordinador que elabore un itinerario en etapas que lleve a esta nueva realidad académica a más tardar en la Pascua del 2018. Pedimos la colaboración de todos, de

modo que crezca y se desarrolle este germen de vitalidad franciscana que da testimonio también de un deseo de unidad, reconciliación y creatividad que el mundo necesita.

 

 

 
Fuente: http://www.ofm.org

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