EL ESPÍRITU DE ASÍS SIGUE VIVO

El domingo, 25 de octubre de 2015, a las seis de la tarde, en la Basílica de San Francisco el Grande se celebró, siguiendo aquél de 1987, el Espíritu de Asís, oración por la paz.

En unos tiempos en que se acusa a la religión de ser motivo de guerra y muerte, la cultura de la paz inundó la basílica madrileña y todos los asistentes, como san Francisco, se convirtieron en un gran instrumento de paz. La cálida bienvenida estuvo a cargo del P. Jesús España, guardián del convento y anfitrión de la oración, y la explicación de cuál ha sido, y es, el propósito de reunirse, la dio el hermano Fernando Rollán, franciscano seglar, representando a toda la familia franciscana, mientras que Manuel Barrios, delegado episcopal de relaciones interconfesionales de la archidiócesis de Madrid, procedió a presentar a los participantes.

Los cantos, de la mano de la singular voz de Elena Calavia, se convirtieron en agradable oración y celestial ambrosía, acompañados por el órgano de fray Agustí Boadas. Invitado de excepción fue fray Raimundo Girgis, guardián del convento franciscano de Damasco.

Un olivo, signo de la paz universal, esperaba en el centro del presbiterio a que cada representante lo regara con agua de una jarra contigua. El primero en intervenir fue el imán Mohamed Ajana, de la Mezquita Central de Madrid, que, a partir de las recitaciones del Corán, nos ilustró sobre el Dios de la Paz, que siempre sea alabado. A continuación, el Pastor Simon Döbrich, de la Iglesia Evangélica alemana de Madrid, leyó un fragmento neotestamentario, que glosó y compartió con los presentes.

Su hijo pequeño, David, poco después, no resistió y subió a hacer compañía a su padre. La intervención más sentida fue la de Nicolaos Matti Abd Alahad, vicario patriarcal para España de la Iglesia ortodoxa siria. Los asistentes se unieron a su canto en arameo por la paz en su tierra y por los que han tenido que abandonarla. Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, intervino leyendo algo de Benedicto XVI sobre la paz.

Finalmente, el rabino Mario Stofenmacher, director de la comunidad judía Masorti Bet-El, ofreció una interpretación de lo que significa el prójimo en la cultura de la paz hebrea. El acto concluyó con el reparto de ramitos de olivo, con un té y el celebrado dulce de Noé, brindados por la Casa Turca, y unos refrescos ofrecidos por la Venerable Orden Tercera. La cultura religiosa de la paz, pues, tiene ya cientos de seguidores que, explicando lo que vieron y sintieron, serán miles, y san Francisco, el hombre de la paz y el bien, se sentirá así vivificado.

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR