Carta del Hno Ministro provincial por Pascua

Publicamos carta de nuestro hermano Juan Carlos Moya, Ministro Provincial, con motivo de la Pascua de Resurrección 

Madrid, a 29 de marzo de 2015

 Queridos hermanos, paz y bien y feliz pascua en Cristo Resucitado.

"Había amado a los suyos que vivían en el mundo y los amó hasta el extremo" (Jn 13,1). Los amó, no únicamente de palabra sino con todo lo que Él era, tal como Dios Padre le amó. Esta es la gracia que experimentamos en la Pascua, hermanos, la de sentirnos profundamente amados por Cristo que, antes de ir al Padre, nos ofrece este testimonio de servicio, entrega, abajamiento por el que rehabilita a la persona a la condición plena de hija de Dios. Por eso nos pide que nos mantengamos en el amor que nos tiene (cf. Jn 15,10), porque solo así el cristiano, el hermano menor puede llegar a ser en verdad aquello a lo que ha sido convocado por inspiración divina.

 Celebramos en estos días el acontecimiento más importante de la vida de Jesucristo. Su muerte y resurrección concentra nuestras energías en este tiempo en el que queremos experimentar de forma renovada que Dios es el absoluto de nuestra vida. No en vano "hemos recibido un Espíritu que nos hace hijos y nos permite gritar: ¡Abba! ¡Padre! Ese mismo Espíritu le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios" (Rm 8,15).

Por eso no podemos dejar de celebrar la fiesta de la filiación divina en la cincuentena pascual. El resucitado, al entregarnos Su Espíritu nos introduce en el misterio total del amor del Padre, y a partir del mismo, transforma nuestra existencia como así lo hizo con la de la primitiva comunidad cristiana. Un amor que hemos de entender "como camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios" (Benedicto XVI).

Francisco de Asís, experimentando en su vida el amor de Dios, pudo realizar un camino de reconciliación interior y con toda la creación que le llevó a darse a los demás de manera incondicional. Este es el fruto del encuentro con Cristo resucitado: ir a los demás a compartir el amor experimentado. De no ser así, lo que nos tendremos que preguntar con el papa Francisco es: "¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer?" (Evangelii Gaudium 264). Por ello, hermanos, vayamos a las gentes que Dios ha puesto en nuestro camino gozosos de sabernos escogidos por Él para realizar Su obra de amor. Testimoniemos con sencillez y humildad la cercanía de Dios, y así, restituyamos todos los bienes al Señor Dios altísimo y sumo, y reconozcamos que todos son suyos, y démosle gracias por todos ellos, ya que todos los bienes de Él proceden (Rnb XVI, 17).

Como Hermanos Menores de la Inmaculada Concepción nos sabemos en camino junto a Jesucristo nuestro Señor. Él conduce nuestros pasos, nos da su Espíritu y fortalece Su amor en nuestras vidas en este tiempo de Pascua. Su gracia hace posible la comunión entre todos los hermanos. A la vez, nos pide trabajarla. En este sentido me atrevo a pediros lo siguiente:

  • Que recemos por el Capítulo general que se celebrará, como sabéis, los días 10 de mayo al 7 de junio en Santa María de los Ángeles.
  • Que recemos por el desarrollo del Congreso capitular. Como voy diciendo por las fraternidades visitadas hasta la fecha, este momento es muy importante para la vida de la Provincia. Junto a la disponibilidad de todos, la oración de todos para que este proyecto de vida y misión sea realmente compartido y fraterno.
  • Que expresemos nuestra alegría de experimentar a Cristo vivo entre nosotros yendo al encuentro de los hermanos de las fraternidades más próximas a nosotros. Pienso en fraternidades de una misma ciudad o próximas a la misma, tales como Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Valencia, Toledo, Granada, Murcia. 
  • También sería un signo muy hermoso que se visitasen las fraternidades que se hallan próximas entre sí y que pertenecieron a distintas Provincias de las ya extinguidas. Animo a los guardianes a que puedan programar con tranquilidad un encuentro de estas características durante este tiempo de Pascua. Pensemos de manera particular en las enfermerías y la alegría que daríamos a nuestros hermanos al poder compartir con ellos un tiempo.
  • que nos acordemos de nuestros hermanos misioneros de Perú, de Marruecos, de Tierra Santa, de Bolivia, de Argentina... De aquellos que pertenecen a nuestra Provincia y de aquellos otros que están incardinados en otras Provincias pero que un día pertenecieron a nuestras antiguas Provincias. También ellos agradecen un mensaje telefónico, por correo electrónico...

Por otro lado, en breve se celebrará un encuentro de hermanos nacidos desde 1960 en adelante. El Definitorio vio necesario realizar algún tipo de encuentro con el fin de irnos conociendo. Finalmente se optó por estos hermanos. Sabemos que la Provincia es de todos, pero también somos conscientes de que no todos disponemos de las mismas fuerzas. Confiamos en que este encuentro pueda producir aquello que persigue: conocernos, motivarnos, compartir nuestras preocupaciones, exponer anhelos y propuestas, disponernos de manera decidida para servir incondicionalmente a Dios en esta nueva Provincia de la Inmaculada Concepción.

 El amor del Resucitado sea el gran protagonista de nuestra vida y realice plenamente en nosotros Su historia de salvación en este tiempo de Pascua y siempre.

Recibid un abrazo fraterno. Dios os bendiga a todos.

Fr. Juan Carlos Moya, ofm

Ministro provincial

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