EXPOSOTOSICIÓN en Cehegín (Murcia)

Durante todo el mes de septiembre de 2020 se podrá visitar la exposición de cuadros al óleo de Fray Miguel Castellanos Sotos en el Convento franciscano de Cehegín (Murcia). Se podrá visitar en horario de mañanas de 10h a 14h y por las tardes de 17h a 18h.

Para saber lo que se puede ver habrá que visitar la exposición, pues en estas cosas sucede como con la Biblia o el Quijote, depende mucho del espectador o del lector. El arte explicado (en demasía) es una forma de decir ¿para qué escribió Beethoven la 5ª Sinfonía si pudo explicarla en palabras?

La exposición gira en torno al Sagrado Corazón de Jesús, con un motivo central: “LA MISERICORDIA DIVINA”, casi todos los cuadros giran sobre el corazón y la cruz, sobre la emoción y la razón, y a partir de ahí, el espectador debe trabajar en sus emociones para conocer qué le transmite.

BIOGRAFÍA

Fr. Miguel ha realizado muchas exposiciones, desde siempre, pero tiene la mala costumbre de no anotarlas, ni llevarlas en cuenta.

El autor respondió a la vocación entrando en la Orden de los Frailes Menores en Santiago de Compostela en el 1996. Ha realizado numerosos servicios: Guardían, capellán de las Hermanas Clarisas en Santiago de Compostela, Párroco, etc. y en su inquietud por la pintura, ha ilustrado numerosos libros.

Los conventos por los que ha pasado dan cuenta de su estancia en ellos, o los alrededores. Y luego, para aclarar el tema de sus cuadros, escribe cosas como lo que sigue, que nos dejan sobre un pie.

«En la contemplación no hay lucha. La actitud de lucha trae consigo una escisión. Nosotros estamos aquí y el enemigo allá. Surge una dualidad. Esta dualidad erige muros y por ello contiene una tensión. En Dios no hay dualidad. En Dios todo es uno. Todo tiene lugar en él.
Esto quiso expresarlo Jesús a través de la parábola de la cizaña (Mt 13, 24-30). Los siervos le tenían miedo a la cizaña, que crecía más y más. Querían arrancarla de inmediato. En cambio el dueño de la finca mandó que la dejaran estar. Cuando llegara la siega, la cizaña se integraría de nuevo al universo a través del fuego.
En el mundo material siempre hay una oposición entre el bien y el mal. El mal lucha contra el bien. Y el bien arremete contra el mal. En la contemplación aparece una nueva perspectiva: el volverse uno, la armonía, la consonancia, el amor.
No rechaces aquello de lo que te quieras desprender, lo que crees que te molesta.
Esta actitud también es muy importante en la vida cotidiana. No hay que hacer trizas la oscuridad. Basta con encender una luz. Ahí termina toda la oscuridad».

LA CONTEMPLACIÓN
«-“Cuando mires a las nubes y no veas más que nubes, estarás cerca”; estarás cerca José, así que no tengas prisa. ¡Estarás cerca!, ¡Estarás cerca!..., pero nunca me dijo de qué…, y luego la guerra y el gran desengaño. ¿A quién le quedan ganas de seguir mirando al cielo?...
…Y éste con las mismas, ¡otro igual!, de casta le viene al galgo, ¡rodeado por delante y por detrás!...
-Ahora se refería a mí, a su hijo. Volvíamos de la huerta, al atardecer, en el remolque, tirado por la Torda y la Montesa -dos mulas-, él sentado en el asiento del conductor, y yo en la caja, en la parte de atrás, extasiado, admirando a Dios entre nubes de verano blancas, amarillas, verdes, azules, púrpuras, rojas, magentas, violetas, carmesí…, entre las que bailaba el sol mientras caía, mientras se alejaba pintándolas en mutación…
Y yo no veía sino nubes, mientras escuchaba de fondo a mi padre con su canción sobre su padre y sobre mí…
-¡Ya se ha ido!, ¡Vaya chiquete!..., ¡ya no escucha a nadie! Y las mulas sin prisa. ¡Venga, que hoy no llegamos!...»


VIVIR PARA PINTARLO…
«Cuando mejor escribo estoy pintando,
mis oraciones son cuadros.
Créeme,
para mí,
Dios sólo puede tener tus ojos.
Tu rostro no es sino el del otro:
“Lo que hicisteis con mis humildes hermanos,
a Mí me lo hicisteis”, son tus palabras…
Necesito sentir
que su mano sobre mí,
no es otra que la tuya.
Y era tanto el dolor,
como cuando caí de espaldas
por la escalera de madera,
partiéndome el omoplato izquierdo
en nueve partes
y sólo podía decir:
“¡Dios, Dios, Dios!”
muy suavemente,
apenas sin voz.
Setecientos dibujos
salieron de aquella convalecencia
de un mes.
Aquí está la “espina en la carne”
de san Pablo, me dije, otra vez.
Dos días
tomando unas pastillas caducadas,
así de despistado soy.
Tus manos
de ibuprofeno no caducado
hicieron el resto.
El dolor fue amainando:
“¡Dios, Dios, Dios!”
No hay dos horas iguales,
sino que cada hora es única,
porque no es el tiempo el que pasa,
sino Dios quien pasa en el tiempo
de una manera siempre nueva.
…/…
¿Por qué te empeñas
en quererme tanto?...»


TORERO CÓSMICO

«Torear es tener un misterio que contar, y contarlo». (Rafael, el Gallo).

del mismo modo: "Pintar es tener un misterio que contar, y pintarlo"

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