Pregón cuaresmal. Parroquia San Pedro Bautista de Alcorcón.

Gratitud y emoción son dos palabras que brotan de nuestro corazón al recordar la tarde vivida el pasado sábado en nuestra parroquia de San Pedro Bautista de Alcorcón (Madrid) ante la bendita imagen de Jesús de Medinaceli. Gratitud a fr. Manuel Díaz Buiza por su carismático pregón cuaresmal, que nos llegó al alma y emocionó en muchos momentos de su intervención. Palabras que también nos hicieron reflexionar sobre la Pasión del Señor, revivida hoy en tantos hermanos sufrientes por distintos motivos.

En un templo repleto de fieles y devotos de Jesús de Medinaceli, arropado por toda la fraternidad franciscana local y con representantes del Ilmo. Ayuntamiento, hermandades y cofradías de Alcorcón, presentado por fr. Rubén Moreno, nuestro hermano fr. Manuel Díaz Buiza pronunció el pregón cuaresmal que le había solicitado nuestro párroco, fr Juan Pedro Ortega.

Sin duda que, tanto la palabra, como la música sirvieron de ayuda para adentrarnos más profundamente en estos días previos a la Semana Santa y , utilizando palabras de fr. Manolo Buiza, seguir “arrimando el hombro costalero todo el año, para hacer menos pesada la carga del que sufre y que te des cuenta de pronto de que es a Cristo a quien estás ayudando a llevar la cruz, como aquél Simón, el Cirineo; o mientras limpias el sudor a un enfermo, o acompañas la soledad de un anciano”... “Necesitamos la lluvia sí, pero la lluvia de las lágrimas, que no dejan de ser Gracia sobre la tierra seca, hasta que nuestro corazón de piedra se ablande y pueda ser, como el de María”... “Que nuestros pasos se mezan al compás de la melodía suave de las lágrimas en estos días santos, ¡qué llueva!, esa es la nueva revolución de la Semana Santa, la revolución de las lágrimas. Sí, ante esta bendita imagen, si tú aprendes a llorar, tus lágrimas se convertirán en semillas de un mundo nuevo”... “¿Qué sentiría, Madre, tu corazón, cuando escuchaste la sentencia de muerte que imponían a tu adorado Hijo, aquí delante, firme, con rostro sereno, tú, que le diste la vida, que le llevaste en tus entrañas… y ahora serás testigo de su muerte, presenciando lo que nunca una madre está preparada para vivir: ver morir a su hijo, ¡y de qué manera!. Pero al final de este camino del Calvario, una gran Paz envuelve tu corazón traspasado de dolor: la Esperanza sangrante de la Vida Eterna despuntaba…

Gratitud, también, a los miembros de la Agrupación Musical El Fénix de la Esperanza, de la localidad vecina de Leganés, que nos hizo vibrar y emocionarnos al escuchar su magistral interpretación de las marchas procesionales que nos ofrecieron.

Que el Señor os conceda la Paz.

Anastasio Moreno Domínguez, Secretario del Consejo Parroquial.

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