Soñar con los jóvenes nos da Vida

Miramos hacia un horizonte esperanzador, aunque pisamos fuerte en la realidad de lo cotidiano, sobre todo cuando caminamos con los jóvenes en un proyecto de vida que lo ofrecemos entre el sueño y la realidad, ya recorrida, con más de seis lustros de itinerancia.

No ocultamos el peligro que puede tener la multiplicidad de actividades, por eso queremos superar el salto de lo puntual a la construcción de la normalidad. Tratamos de ofrecer nuestra comunidad cristiana y franciscana, grupos permanentes de reflexión y de participación en un proyecto de vida que nos configura de manera ilusionante y que, por eso mismo, lo presentamos y damos a los demás desde los valores evangélicos de la apertura y fraternidad, la sencillez, la acogida, el encuentro, el diálogo, el servicio mutuo y la minoridad.

Todo esto lo ofrecemos a las diversas generaciones de jóvenes que nos llegan, configurándonos el nuevo rostro de la cultura juvenil, acompañándoles y posibilitando que convivan pacíficamente, celebren la fe y las ganas de vivir con densidad la vida y crecer juntos como hermanos, en un proyecto de fraternidad de fe, de vida y crecimiento; sin olvidar a los grandes pero estando cerca de los pequeños a los que queremos evangelizar del mejor modo, o sea más desde la vida que desde la oratoria, escritos o fórmulas consabidas que no nos convierten ni nos divierten.

El que nuestra Iglesia española esté envejecida esto no supone que no haya «mayores jóvenes» y «jóvenes mayores». Hay también «oasis» donde muchos sueñan y llegan a poner nombre a los sueños cuando cuentan con jóvenes y mayores, adultos en la fe, que transmiten al Dios de la vida, al Dios con nosotros: el Emmanuel que está en medio de la comunidad de grandes y jóvenes, pequeños y niños de menor edad. Cuando no nos quedamos en las formas y nos atrevemos a ver el fondo entonces, y solamente entonces, los sueños se hacen realidad, la utopía topía, lo divino humano.

No podemos ser espectadores de una generación que viene dando fuertes pasos de novedad; estamos empeñados en mostrar que los jóvenes no son solo futuro sino también presente, cuando se confía en ellos y uno se pone a su altura para también aprender con ellos, como discípulos del único Maestro que estos días se hace Niño para que lo descubramos en la más pura fragilidad de lo humano. No debemos olvidar que hay jóvenes en la Iglesia si se trabaja con ellos, se dedica tiempo, se acompañan los procesos, se viven las fiestas y los acontecimientos de la vida cotidiana, a pie de obra, se les acoge y se les escucha, si se abren puertas y se limpian ventanas con ellos, si se les quiere y no se les señala, ni se les condena o juzga… ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Lo nuestro es soñar para vivir con ellos, junto a ellos y a favor de ellos.

Severino Calderón, ofm

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR