Encuentro de hermanos en Loreto

Abre el día, luminoso; grandes bancos de niebla en el viaje, pero el hermano sol se acaba imponiendo; día cálido en Loreto. Hoy, la Constitución empieza a ser ya cuarentona. Van llegando los hermanos desde los distintos puntos de esta “longaniza” que es la Zona 5.

Nos encontramos en el “Salón de los Chinos”: cuadritos de “chinos”, vestidos de muy diversas formas y con variado colorido nos acompañan en el encuentro.

Ocupan la presidencia el Ministro Provincial, Fray Juan Carlos, y el Definidor de la Zona, Fray Emilio.

Iniciamos nuestro encuentro, orando al Señor.

Juan Carlos toma la palabra para darnos la bienvenida y explicar su presencia.

Emilio presenta el horario del encuentro.

Tras el horario, el Definidor de nuestra Zona nos habla del “Plan Provincial: Algunas claves”. Va repasando las que se proponen desde todos los ámbitos de la Orden como Prioridades de la Orden y que se recogen en el Capítulo Provincial: Dios, la realidad en nuestra vida; la Provincia, un proyecto a trabajar; conjugar el Proyecto provincial con el proyecto de fraternidad y el personal; Fraternidades, ámbitos teologales y de vida; la evangelización: vida que Dios pone en nuestras manos; discernimiento y formación permanente: tareas irrenunciables. Hay dos campos de acción prioritarios: la familia y los jóvenes.

A continuación, tras formar los grupos numerándonos, se abre un tiempo para compartir la vida, a partir del cuestionario que nos han entregado: los hermanos se comunican, hablan de su vida, de las cosas que les ocupan y preocupan...

Tras el compartir en grupo, la comunicación se abre a todo el grupo de los hermanos, en una puesta en común: los hermanos que han tomado nota en los grupos van respondiendo a las preguntas del cuestionario. En una frase que puede describir todo el encuentro, Fray Emilio dice que no se observa en las respuestas pesimismo, sino realismo y ganas de trabajar. Además de ser una constatación, sirva también como deseo: que así sea.

Después, los hermanos rezamos la Hora intermedia y nos vamos a comer, que, aunque el trabajo no sea para “quebrar”, bien merece el obrero su salario. ¡Quedamos biennnn comidos y biennnn bebidos!

Agradecimiento a todos los hermanos por compartir en libertad, con serenidad y cariño. En palabras del Definidor de Zona, vernos, hablar, orar juntos,... nos ayuda mucho. Gracias singulares a los hermanos de Loreto por su acogida, su atención y su servicio. Muchas gracias a los hermanos enfermos por su compañía. Dios os lo pague a todos.

Sigamos haciendo Navidad: lo mismo que Dios sale a nuestro encuentro, nos saca de nuestras comodidades, para encontrarnos con los hermanos, ahora, al final de esta jornada, nos hace volver, para salir al encuentro del resto de los hermanos. Que el Señor guíe nuestros pasos. ¡Ea!, “ámonos” a casa.


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